De tal palo tal astilla, padres e hijos en el deporte profesional (I)
Por Daniel Riobóo Buezo Seguir a @danirioboo
Seguir el camino profesional del padre o la madre es muy habitual en cualquier profesión aunque en el deporte presenta ciertas peculiaridades. Por una parte, si tu padre ha sido una leyenda del deporte será muy difícil, por no decir imposible, llegar a su nivel y las comparaciones siempre serán odiosas. Por otra, los hijos de grandes deportistas cuentan con la capacidad económica necesaria para disponer de los mejores entrenadores y medios para poder intentar llegar a ser una estrella. Por no hablar de la genética y la capacidad física, en gran parte hereditaria. Con estos pros y estos contras, ha habido y sigue habiendo dinastías de padres e hijos en casi todos las disciplinas.
Padres e hijos en el fútbol profesional
El fútbol es uno de los deportes donde más casos de progenitores y vástagos exitosos se han visto. El que sea una disciplina donde siempre existe un componente subjetivo a la hora de valorar la calidad de un jugador hace que los hijos de muchos futbolistas tengan al menos la oportunidad de llegar a la antesala del ejercicio profesional en las mejores condiciones. Que luego ya puedan convertirse en estrellas y desarrollar una exitosa y prolongada carrera ya es más complicado. Pero hay muchos ejemplos que lo desmienten en mayor o menor medida.

En el Real Madrid, Manuel Sanchís padre fue campeón de Europa en 1966 y 32 años después vería como su hijo, del mismo nombre, también conseguía levantar la séptima Copa de Europa del Real Madrid y aún tuvo tiempo para ganar la octava desarrollando una carrera aún más exitosa que la de su progenitor. Un caso similar es el de los Cruyff. Si Johan es una de las grandes leyendas del balón y triunfó como jugador y como entrenador, su hijo Jordi tuvo una carrera más modesta pero respetable, primero en el FC Barcelona y, después, en el Manchester United, donde fue campeón de varias Premier y de una Champions League. En el FC Barcelona tampoco podemos olvidarnos de la saga de los Busquets. Si hoy Sergio es uno de los mejores medio centros del mundo y ya ha ganado todo en el fútbol, su padre Carlos fue portero durante 10 años en el primer equipo y en su palmarés también lucen una Copa de Europa y cinco ligas.

En el fútbol italiano el ejemplo más admirable es el de los Maldini, leyendas milanistas, primero gracias a Cesare, uno de los mejores defensas de su época y campeón de Europa en 1963. Casi tres décadas más tarde, cuando su hijo Paolo debutó con el Milan, pocos podían pensar que superaría a su padre para convertirse en uno de los mejores zagueros de la historia del fútbol cosechando hasta cinco Orejonas en los años 1989, 1990, 1994, 2003 y 2007.

En el fútbol actual hay varios casos destacados. Como el de los Alcántara, y no hablamos de Cuéntame. El campeón del mundo con Brasil en 1994, Mazinho, ha tenido una descendencia realmente talentosa ya que sus hijos Thiago y Rafinha, criados en la cantera del Barcelona, juegan en el Bayern de Múnich y el Barça si bien a la hora de decidir sus carreras internacionales han optado por diferentes selecciones, Thiago por España y Rafinha por Brasil. Otro caso destacado es el de Periko Alonso con sus hijos Xabi y Mikel, Miguel y Pepe Reina, Pipa y Pipita Higuaín o los Verón en Argentina, Pablo y Diego Forlán en Uruguay, Chicharito y su padre Chícharo, ambos llamados Javier Hernández, en México, Peter y Kasper Schmeichel en Dinamarca o Frank Lampard padre e hijo en Inglaterra.

También es curioso el caso de los actuales entrenadores del Real Madrid y Atlético de Madrid. Zinedine Zidane entrenaba hasta hace poco en el Castilla a su hijo Enzo mientras el hijo mayor de Diego Simeone, Giovanni, juega en el Banfield argentino tras ser cedido por River Plate. Un caso similar es el de Míchel, que entrenó a su hijo Adrián en el Castilla y Getafe, antes de que este recalara en el Eibar.
Las sagas en el baloncesto
La NBA tiene varios casos de herencias exitosas en la cancha. Como la de Dell y Stephen Curry, leyenda de Charlotte el padre y quizá todavía mejor el hijo, que nos asombra continuamente en Golden State siendo uno de los grandes jugadores actuales. Otro caso histórico es el de Rick Barry, con tres de sus hijos siguiendo su carrera en la mejor liga del mundo y también con el curioso antecedente de su abuelo. En la NBA ha habido otros ejemplos si bien con éxitos desiguales, como los de Doc y Austin Rivers, Bill y Luke Walton, Joseph y Kobe Bryant, los dominicanos Tito y Al Horford o Stan y Kevin Love. Otro caso con el éxito aún más descompensado es el de otro de los grandes pivots de la historia. Pat Ewing formó parte del inolvidable equipo de EEUU de Los Ángeles 84 y del Dream Team en Barcelona 92 mientras su hijo, el alero Pat Ewing Jr, tan sólo tuvo un paso fugaz por la NBA en una carrera de trotamundos que actualmente le ha llevado a Catar.

En Europa también ha habido grandes sagas. Probablemente la más destacada sea la de los Meneghin. Dino fue uno de los grandes pívots del continente y, antes de acabar su carrera, jugó en la Serie A italiana de baloncesto contra su hijo Andrea, un alero que también llegó a ser internacional. Un caso similar al de los Gentile. El padre, Ferdinando, ha sido uno de los grandes aleros del baloncesto italiano y sus hijos, Alessandro y Stefano, actualmente juegan en la liga transalpina.
Mientras, el zar del baloncesto europeo, el lituano Arvydas Sabonis tiene tres hijos que juegan al baloncesto si bien por ahora el más exitoso es Domantas que a sus 19 años juega en la NCAA, en la universidad de Gonzaga, y ya ha debutado con la selección lituana. Mientras, en el baloncesto español ha habido varios casos de padres e hijos y, sobre todo, de sagas de hermanos. El último caso es el de los Hernángomez, cuyos progenitores, Guillermo Hernangómez y Margarita Geuer, fueron jugadores profesionales mientras sus vástagos son dos de las promesas actuales del Real Madrid, Willy, y del Estudiantes, Juancho.

Las sagas en el automovilismo y la Fórmula 1
El motor es una de las disciplinas en donde es más probable que se produzcan los casos de padres que intentan que sus hijos les sucedan ya que requiere de unas grandes posibilidades económicas en los inicios que les proporcionan una considerable ventaja ya que no son deportes precisamente baratos de practicar.
Así uno de los casos más recientes es el de los Sainz. El padre, Carlos, fue campeón del mundo de rallies en dos ocasiones (1990 y 1992) y aún continúa compitiendo en el rally Dakar del que fue campeón en 201o si bien su palmarés ha sido menor de lo deseable por numerosos problemas mecánicos. Su hijo Carlos Jr. aún no puede presumir de grandes títulos pero es una de las grandes promesas de la Fórmula 1 al volante de un Toro Rosso.

En la Fórmula 1 ha habido varias sagas exitosas, como los Hill. Graham Hill fue uno de los ‘gentlemen’ de los años 60 y bicampeón del mundo en 1962 y 1968 mientras su hijo Damon ya correteaba por los paddocks de los circuitos aprendiendo para vencer en 1996 derrocando al heptacampeón Michael Schumacher cuyo hijo mayor Mick también sigue ya sus pasos en la Fórmula 4 alemana. Otro caso similar es el de los Villeneuve. Gilles fue uno de los grandes pilotos de los años 70 llegando a ser subcampeón en 1979 si bien falleció prematuramente en un accidente en el circuito de Zolder en 1982. Su hijo, Jacques, compensó el drama familiar siendo campeón en 1997.
Actualmente hay otra saga en la Fórmula 1, la de los pilotos alemanes Rosberg. Keké fue campeón mundial en 1982 mientras Nico ya ha sido subcampeón y, al volante del dominante Mercedes, aspira de nuevo a destronar a Lewis Hamilton. Otros casos en el gran circo del automovilismo son los del brasileño Nelson Piquet, campeón en 1981, 1983 y 1987 y cuyo hijo Nelsinho no pudo triunfar y ahora disputa la Fórmula Eléctrica mientras Mario Andretti, campeón en 1978, tampoco pudo ver a su vástago Michael emularle ya que tan sólo pudo conseguir un podio aunque su nieto Mario también es piloto y espera volver a encumbrar el apellido Andretti.

Padres e hijos en el motociclismo
El único tándem padre-hijo que ha sido campeón del mundo en la historia del motociclismo es el de los Roberts. El estadounidense Kenny Roberts fue campeón de 500 centímetros cúbicos tres años consecutivos, del 78 al 80, mientras su hijo, Kenny Roberts junior lo acarició en 1999 para finalmente coronarse en el año 2000 también en la categoría reina.

El éxito de los Roberts no pudo emularlo la leyenda de las dos ruedas en España. El gran Ángel Nieto intentó que sus hijos ‘Gelete’ y Pablo pudieran destacar en el mundial de motociclismo pero lo tenían realmente complicado y no lo consiguieron si bien actualmente ejercen de jefes de equipo. Un caso contrario al de los Rossi, en el que el hijo Valentino es una de las grandes figuras de la historia de las dos ruedas mientras su padre Graziano ¨tan sólo» participó en 48 carreras del mundial ganando tres y siendo podio en siete ocasiones. Su mejor posición fue tercero en la clasificación de pilotos en el mundial de 1979, un año después de que naciera Valentino. El último título de «Il Dottore» data de 2009 a lomos de una Fiat Yamaha y aún sueña con conseguir su décimo título mundial en 2016 tras rozarlo en el último campeonato.

Continuará….
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