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Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

Apodo, mote, alias, sobrenombre, seudónimo, remoquete…El fútbol nunca ha sido ajeno a ellos y los hay con todo tipo de connotaciones, algunas positivas, otras no tanto. Incluso en ocasiones eclipsan el propio nombre del futbolista. Si no lo creéis, intentad responder: ¿Quién sabe cómo se llaman realmente el joven  mexicano “Chicharito”, el genial “Mágico” González o como fue bautizado el mítico “Garrincha”? Pues bien, el azteca responde por Javier Hernández mientras el salvadoreño se llama Jorge Alberto González Barillas y Garrincha nació como Manuel Francisco dos Santos.

José Manuel Francisco dos Santos “Garrincha”, también conocido en Brasil como “La alegría del pueblo”.

En nuestra galería de apelativos ilustres comenzamos por la portería. Desde “El divino” Ricardo Zamora, pasando por “La araña negra” Lev Yashin, el “Chopo” Iríbar, “El pulpo” Arconada, “El mono” Burgos o el también “mono” Navarro Montoya. Y si hablamos de locos, en la meta también ha habido más de uno, el argentino Hugo Gatti y el “Loco” René Higuita, igualmente conocido como “El rey escorpión”. Y antes de dejar los palos no podemos olvidarnos de nuestro particular “Santo”, Iker Casillas, porque santos solo hay uno.

Sus increíbles paradas en partidos cruciales han hecho que Casillas sea conocido como “El Santo”.

Si seguimos por la defensa los apodos se militarizan y así podemos encontrar desde al “Káiser de Michoacán”, el mexicano Rafa Márquez, hasta al más legendario de los Káisers, Franz Beckenbauer. Además, el gran líbero alemán también dió lugar a otro alias, el del cadista Carmelo, “El Beckenbauer de la Bahía”. En la zaga también han destacado “Il bello” Fabio Cannavaro, “El gringo” Heinze, el brasileño Marcos Evangelista de Moraes “Cafú” y nuestros “Tiburón” Puyol y Sergio Ramos, el “Tarzán de Camas”. Por cierto, lo de Camas viene por su localidad natal, no por sus envidiadas conquistas.

Franz Beckenbauer, el auténtico Káiser de la defensa.

En el centro del campo y la delantera la lista es interminable por lo que es casi mejor dividirlos por continentes y hasta por países. En Europa hay todo tipo de seudónimos. Por orden cronológico, “La galerna del Cantábrico” identificaba al gran Paco Gento, “El flaco” a Cruyff que a su vez ha dado nombre al “Cruyff de los Balcanes” Modric, “Torpredo” a Muller, “El buitre” a Emilio Butragueño, “Harry Potter” a Zizou Zidane, “La cobra” al rumano Adrián Ilie, “Scarface” al accidentado Franck Ribery o “El búho” a Mesut Özil, también conocido como “El mago de Oz” mientras que el galés Gareth Bale es apodado “El expreso de Cardiff” por su velocidad. En España tenemos en la actualidad varios apodados ilustres como “El pirata” Granero, “El chino” Silva, “El Mago” Valerón o “Pelopo” Xavi Hernández, sin olvidarnos del “Guaje” Villa o “El niño” Torres.

“Pelopo”, el “Humphrey Bogart” del fútbol español, en pugna con el “Metrónomo” Andrea Pirlo.

En África la fauna se lleva la palma a la hora de generar seudónimos. El precursor fue Eusébio, “La pantera de Mozambique”. Ahora pasta por los campos “El bisonte” Michael Essien, barrita “El elefante” Didier Drogba y todavía ruge “El león indomable” Samuel Eto’o. “La serpiente” Emmanuel Adebayor completa el zoológico futbolístico africano aunque, a su paso por Madrid, fue bautizado más castizamente como “Manolito”.

La potencia física de Didier Drogba es la causa de que también sea conocido como “El elefante”.

Pero sin lugar a dudas, donde hay una mayor tradición a la hora de apodar a los futbolistas es en Latinoamérica, con un país a la cabeza, Argentina. Casi se podría decir que un jugador argentino sin un mote sonado es menos futbolista, de hecho prácticamente todos los grandes peloteros del país lo han tenido. Desde “La Saeta Rubia” Di Stefano y el “Matador” Kempes hasta “La pulga” Messi (también conocido allí como “El Mesías”), la lista es amplia. De Argentina vinieron “El muñeco” Gallardo, “El cholo” Simeone, “El burrito” Ortega, “El payaso” Aimar, “El conejo” Saviola, “El piojo” López, “La brujita” Verón, “El apache” Tévez, “El kun” Agüero, “El fideo” Dí María o “el jefecito” Mascherano. ¿Falta alguien en Argentina? Por supuesto, “El pelusa”, también beatificado como “Barrilete cósmico” por Victor Hugo Morales tras su genial gol a Inglaterra en el Estadio Azteca en México 86.

Al otro lado del Río de la Plata, en el vecino Uruguay, los delanteros son los principales receptores de motes. Así hemos visto como al “Príncipe” Francescoli le siguieron “El principito” Rubén Sosa y Sergio “Manteca” Martínez, sin olvidarnos del “Loco” Sebastián Abreu o de Forlán, conocido en Argentina como “Cachavacha”, por su supuesto parecido con un personaje de dibujos animados.

Si llegamos a Brasil, la mayor fábrica de talentos también ha forjado numerosos apodos célebres. Desde los míticos “O Réi” Edson Arantes do Nascimento “Pelé” y “El doctor” Sócrates pasando por “O baixinho” Romário y “El fenómeno” Ronaldo Nazario  hasta los actuales “O fabuloso” Luis Fabiano, “La bestia” Baptista, Alexandre “Pato” o “El gallo” Neymar. En el país de la samba también suelen ser comunes los diminutivos y nombres familiares como Djalminha, Rivaldo, Bebeto, Ronaldinho, Robinho o Kaká. Por cierto, probablemente nadie conozca de quien hablamos al nombrar a Givanildo Vieira de Souza pero sí si lo hacemos de “Hulk”. Es fácil saber su origen.

Pocos conocen a Givanildo Vieira de Souza pero, si hablamos de “Hulk”, la cosa cambia.

Nuestro recorrido latinoamericano también hace parada en Colombia, donde los más célebres apodos han sido los de “El pibe” Valderrama, el “Tren” Valencia, o Radamel “El tigre” Falcao. Otros países del cono sur también han dejado perlas. Desde Chile llegaron “Bam Bam” Zamorano o el actual Humberto “Chupete” Suazo mientras en Perú sigue haciendo travesuras “La foquita” Farfán. Quizá uno de los más curiosos es el del ecuatoriano Iván Kaviedes, también conocido como “El inseminador”, ya pueden imaginarse por qué.

Radamel Falcao, el “Tigre” del área más codiciado del fútbol mundial.

Una última curiosidad. Si hablamos de motes también podemos hablar de sagas familiares porque “Chicharito” es hijo del también futbolista mexicano Javier “Chícharo” Hernández (los chícharos son los guisantes en México) al igual que Gonzalo “Pipita” Higuaín es hijo del pelotero Jorge “Pipa” Higuaín.

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