Camisetas divertidas para todos
Compartiendo la vida es mejor

Por LUIS MURILLO ARIAS (@lmurilloarias)

Para seguir por la senda de acercanos a la práctica del deporte, como hemos hecho con el running, vamos a tocar en esta ocasión otra manera de mantenernos en forma: el senderismo. Se trata de una afición a la que todos podemos dar rienda suelta en los alrededores de nuestros pueblos y ciudades puesto que hay rutas senderistas allá donde exista naturaleza. Desde los recorridos más famosos y transitados como el Camino de Santiago hasta aquellos lugares más desconocidos. Cualquier distancia y dificultad es buena ya que en este deporte, cada uno pone sus límites. Abundan cada vez más los clubes de senderistas y casi cualquier localidad tiene uno como poco. Son asociaciones para hacer deporte, hacer amigos y quién sabe si conocer a tu media naranja. Compartir aficiones es una de las razones para enamorarse. Y no, no vamos a decir que uno de los beneficios de hacer senderismo es echar un polvo aunque no pocos lo han conseguido. Estamos ya en primavera y ya no quedan excusas para quedarse en casa. Comencemos.

El senderismo supone, sobre todo, comunión con la naturaleza.

1. Ponerse en forma

Para caminar por el campo o el monte, en principio, no hace falta ser un superatleta aunque existen varios niveles de dificultad. Cualquier distancia y cualquier nivel que nos marquemos hará siempre que nuestro estado físico mejore aumentando nuestra capacidad pulmonar y nuestra resistencia.

2. Prevenir enfermedades cardiacas

El hecho de que caminar sea un ejercicio aeróbico provoca que activemos el corazon y, de esta manera, lo fortalezcamos disminuyendo el número de papeletas que tenemos de que este órgano vital nos falle.

3. Ser más optimistas y sentirnos mejor con nosotros mismos

Se trata de un deporte y eso, ya de por sí, hace que generemos endorfinas, hormonas imprescindibles para la salud mental. Pero, además, se trata de una práctica que se realiza en comunión con la naturaleza, alejados del estrés laboral de las grandes ciudades, del ruido, de la contaminación. Sólo sentirás paz, verás paisajes espectaculares y oirás los cantos de los pájaros. De hecho, existen empresas que incluyen esta actividad como válvula de escape para sus empleados.

4. Perder peso

Y si a todo esto añadimos que puedes quemar calorías disfrutando sin hacer un esfuerzo máximo como puede ser el atletismo, mucho mejor. Al estar en constante movimiento, aunque no nos lo parezca, estaremos perdiendo grasa corporal. Y si esta actividad la realizamos por recorridos con subidas y bajadas perderemos mucho más, puesto que al subir  una cuesta necesitamos mucho más esfuerzo y, de esta manera, consumimos más calorías.

5. Respirar aire puro

Al estar en plena naturaleza, el aire que respiramos es de calidad, alejado de la polución de las grandes ciudades. Una práctica semanal del senderismo nos permitirá limpiar los pulmones y hará que en lo sucesivo respiremos mucho mejor y disminuyamos el riesgo de tener enfermedades respiratorias. De hecho, esta práctica está prescrita para las personas con problemas en los pulmones  siempre que el esfuerzo sea moderado.

6. Aliviar los dolores de espalda

Caminar, como hemos dicho, ayuda a relajarnos y muchos de los problemas que causan los dolores de espalda tienen que ver con esas tensiones acumuladas en un punto concreto de nuestra musculatura dorsal.

7. Reducir la tensión alta

Si tenemos la tensión arterial alta este ejercicio nos ayudará a disminuirla, algo que que está directamente relacionado con el hecho de que sea una actividad cardiovascular.

8. Socializar

Como ya hemos comentado al principio, existen clubes de senderistas en los que numerosas personas aficionados a un mismo deporte se reúnan para practicarlo. Eso te permite conocer gente, compartir charlas al tiempo que caminamos, alejarnos, a veces, por un rato, de ese internet al que todos estamos enganchados. Por muchas redes sociales que tengamos el contacto cara a cara es el más auténtico.

9. Mejorar tus cualidades en la cocina

Al ser una actividad que muchas veces se realiza en grupo, el momento de descanso durante una ruta en el que paras con el objeto de hacer un avituallamiento es muy importante. A menudo se comparte la comida y quedas fatal cuando alguien se ha currado mucho ese refrigerio y tú llevas una tortilla comprada en el Mercadona. Existen piques sobre quién lleva el manjar más apetecible hecho en casa. Y como somos competitivos, no podemos ser menos que nadie.

10. Puedes hacerlo con niños

Si eres papá y siempre te quejas de que la paternidad te está alejando del deporte por la falta de tiempo y porque no tienes con quién dejar a los críos para practicarlo, ya no tienes excusa. A partir de que tengan tres o cuatro años ya puedes hacer rutas cortas con ellos y disfrutarán como el que más porque no son tontos y conocen el valor de la naturaleza. Si son de menos de tres años existe equipamiento para cargar con ellos a la espalda. Esas maravillosas mochilas que te permiten disfrutar de la naturaleza en compañía de tu bebé. Además, harás ejercicio por partida doble porque te pondrás cachas sin necesidad de pagar un gimnasio.

Si todo esto aún no te ha convencido es que, definitivamente, eres más de sillón ball, pero no te preocupes, no existe edad para empezar a practicar el senderismo. Nunca será tarde.

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