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Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

Gerardo Bernardo es posiblemente uno de los mayores aficionados al fútbol del mundo. No tanto por seguir a sus equipos, Oviedo y Real Madrid, como por su inquietud por conocer los estadios más históricos (y también los más exóticos) del planeta y por vivir in situ los grandes clásicos del deporte rey. Hasta ahora ha visitado 357 estadios en 73 países. Debutó internacionalmente en 1995 con partidos de la liga italiana mientras era Erasmus y, desde entonces, no ha parado. Viajero empedernido, empezó acudiendo a partidos que coincidían con sus viajes y ahora prácticamente planifica los viajes en función de los partidos. Entre sus últimos destinos exóticos donde ha visto partidos están Kazajistán, Kirguistán, Islas Feroe, Córcega o Creta. Hablar idiomas también le sirve para moverse como pez en el agua entre aficionados locales ya que habla con fluidez inglés, francés, italiano y algo de chino y ruso, ya preparando el próximo mundial. La de Gerardo es una pasión que también comparte con la fotografía, en este caso de estadios, ambientes y aficiones y que además le ayuda a ganarse a los clientes del hotel en el que trabaja como gerente de recepción en Barcelona. Probablemente este ovetense algún día publicará un libro sobre sus vivencias recorriendo el mundo pero por ahora nos conformamos con hablar con él en esta entrevista que salpica constantemente de jugosas anécdotas.

Has recorrido medio mundo aprovechando para vivir partidos y visitar estadios. ¿Planificas los viajes en función de los partidos que quieres ver?

Antes no lo hacía pero ahora sí porque prácticamente ya conozco todos los sitios. Lo que hago es mirar las programaciones de las principales ligas en las que quiero ver los partidos que me interesan y así puedo planificarme y comprar los vuelos y las entradas con antelación. La excusa es el partido pero, aunque ya haya estado en la ciudad o el país, siempre intento darle un valor añadido al viaje. Por ejemplo, hace poco, tras el derbi entre el Levski y el CSKA de Sofia, aproveché para ir al monasterio de Rila, que no lo conocía y luego me fui a Plovdiv, una ciudad muy bonita aunque también visité los estadios de esta ciudad. Ahora por ejemplo ya conozco todos los países de Europa menos Bielorrusia -la selección juega en junio de 2015 allí y Gerardo aprovechará la ocasión- por lo que el partido ha pasado a ser el objetivo del viaje en muchos casos.

¿Cuáles son los estadios que más te han impresionado?

Creo que hay que diferenciar el estadio en sí del ambiente porque normalmente no van de la mano. El que a pesar de haber estado muchas veces sigue impresionándome es San Siro o el Bernabéu, porque son estadios muy altos, casi parecen cajas de cerillas. También me impresiona uno que es un poco friki, el de Kuala Lumpur, en Malasia. Igualmente el de Calcuta, que conocí en un viaje reciente a la India, porque es el más grande que he visitado hasta ahora, tiene capacidad para 120 mil espectadores, todos de pie, no hay asientos, es como en su buena época Maracaná, aunque lo vi vacío, una pena. Además me gustaron mucho el estadio de Seúl donde se disputó el primer partido del mundial de Corea y Japón de 2002 y el estadio olímpico de Pekín que es realmente impresionante.
El estadio Nacional Bukit Jalil en Malasia es el quinto más grande del mundo y uno de los que más ha impresionado a Gerardo.
El estadio Nacional Bukit Jalil en Malasia es el quinto más grande del mundo y uno de los que más ha impresionado a Gerardo.

¿Y no siempre será fácil entrar en algunos estadios, especialmente si no hay partido y están cerrados?

A veces he tenido que pagar un dinerillo a algún guardia de seguridad para que me deje entrar a verlos y a hacer fotos. Me ocurrió por ejemplo en Jamaica y también en algún otro sitio. Al final aprendes a ganarte a los guardias de seguridad y suelo conseguir entrar a casi todos. Me gusta hacer fotos dentro y además es como si fuera una especie de trofeo. Trabajando en un hotel te das cuenta de que el fútbol une mucho y te ayuda a conectar con el cliente. Si le gusta el fútbol y he estado en los estadios de su país y conozco su ciudad enseguida conectamos y con algunos he acabado siendo amigo. Luego también hay ciudades en donde se da la circunstancia de que los grandes estadios están al lado. Ocurre con los del Liverpool y Everton, los del Racing e Independiente de Avellaneda, Partizan y Estrella Roja de Belgrado. Es un poco surrealista que los estadios rivales estén tan juntos pero ya aprovechas para matar dos pájaros de un tiro.

¿Y por el ambiente? ¿Recuerdas alguno en especial?

El Génova-Sampdoria, el ambiente es acojonante. También me ha gustado mucho este año en Polonia el Legia Varsovia-Lech Poznan, los campos polacos merecen mucho la pena. En las webs especializadas sobre aficionados hay una mayoría de fotos y vídeos de los campos de Polonia. A pesar de que no sean grandes partidos, el espectáculo lo dan los ultras en las gradas. Por ejemplo, en un Madrid-Barça el espectáculo está en el terreno de juego pero en otros partidos está en las aficiones. Por ejemplo, otro partido con una rivalidad histórica que me impresionó fue el Racing-Independiente de Avellaneda en el Gran Buenos Aires. Aunque el partido acabó 0-0 y no pude ver celebrar goles, el ambiente era espectacular. En ese sentido Argentina siempre es un uno en la quiniela. Allí también viví en 2007 el partido en el que Atlético Lanús salió campeón del torneo apertura en 2007 (el único título nacional de su historia) ganando en La Bombonera a Boca Juniors 1-2.
El ambiente de los partidos en Argentina va más allá de la pasión. Casi es una religión.
El ambiente de los partidos en Argentina va más allá de la pasión. Casi es una religión.

Tendrás muchísimas anécdotas curiosas después de tantos estadios visitados y después de todos los grandes partidos que has vivido.

Muchísimas. Por ejemplo, hace poco, en el derbi de Salónica, entre Aris y Paok, un partido de altísimo riesgo, pregunté a un aficionado griego dónde podía tomar una cerveza en el descanso y me dijo dónde ir y pude comprobar cómo la gente entraba con bolsas llenas de latas de cerveza al estadio sin ningún tipo de control. Decidí cambiar la tribuna por el fondo en la segunda parte para vivir más el partido. Otra vez me colé con un amigo para ver el estadio del Rapid de Bucarest, nos equivocamos de puerta de acceso al estadio y nos apareció un perrazo blanco que poco más y nos devora. Después vimos que había otra puerta que llevaba directamente al estadio y por la que entraba una mujer cargada con la compra y que atravesaba el propio campo porque era un atajo para llegar antes a su casa, surrealista…

¿Y juntándote con las aficiones locales? ¿Qué experiencias entre las que has vivido te han marcado más? 

Una de las más curiosas me sucedió en Italia en 2004. Estaba en Reggio Calabria y fui a ver el estadio de la Reggina. Después, regresando a Messina donde quería ver el partido Messina-Atalanta del Scudetto, al ir a coger el barco éste esperó a que llegara un tren con todos los ultras del Atalanta. Me dijeron que fuera con ellos y que me vendían una entrada muy barata. Así que fui con ellos escoltado por la policía y después, al entrar al estadio, la policía te grababa y te pedía el documento de identidad nacional. Cuando llegó mi turno se preguntaban de dónde había salido un español, pero finalmente me dejaron pasar con los tifossi. Luego llegó lo más curioso porque cayó una tromba de agua enorme y el partido fue suspendido en el minuto 30 y todavía es famoso por ello. Los aficionados habían empleado 14 horas en llegar y el partido se suspendió a la media hora.

¿Prefieres ponerte con los aficionados locales y en los fondos para vivir más los partidos o guardar una distancia prudencial? 

Depende del partido. Tengo la teoría de que normalmente cuando mejor es el juego peor son las gradas y viceversa. Hay partidos donde el espectáculo está en el juego y que prefiero disfrutar tranquilamente porque las gradas pueden dejar mucho que desear y otros donde la diversión está en las gradas aunque en algunos partidos muy calientes prefiero estar en un lateral para estar más seguro y, a la vez, poder hacer buenas fotos de los dos fondos. A veces pienso que me gustaría estar ahí pero entonces no podría sacar las fotos que saco y prefiero ver el derbi desde la perspectiva del centro del campo y observar a las dos aficiones.

¿Has sentido miedo alguna vez al estar con alguna afición local?

A veces hay situaciones tensas. En el Legia de Varsovia-Lech Poznan yo llevaba una camiseta blanca de la selección española y se me acercó un ultra del Legia, con pinta de loco e intenciones poco amistosas o incluso con ganas de pegar a alguien. Tuve que explicarle que era español y que era la camiseta suplente de España y no de otro equipo polaco como quería creer y afortunadamente ahí quedó todo. Son circunstancias tensas que pueden surgir, como en el último mundial en Brasil, donde los brasileños se dedicaron a vacilarnos constantemente. En estas situaciones hay que controlarse y no entrar en provocaciones.
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En los estadios de Polonia o Grecia vivir los partidos en un fondo puede llegar a ser peligroso por lo que Gerardo prefiere verlos desde el lateral.

¿Conoces a más aficionados que compartan tu pasión por visitar estadios por el mundo?

A veces te encuentras con algunos aficionados curiosos de otros países como en el Aris-Paok en Salónica, donde conocí a unos rumanos que venían en coche desde Bucarest para vivir el partido y me dijeron que a veces iban a algún otro pero en países cercanos, hasta donde podían llegar en coche o hace poco un aficionado francés viendo el derbi de Sofía. Pero a mi nivel ninguno, a veces hasta me da apuro decirles a los aficionados locales que he ido específicamente a ver un partido porque piensan que ese partido es muy malo. Tienen idealizado el fútbol español y los Barça-Madrid y no valoran que en sus estadios, con el espectáculo en las gradas, te lo puedes pasar bastante mejor.

¿Cuáles son los estadios que aún tienes pendientes?

En breve voy a visitar los estadios Azteca y Olímpico de México y también tengo pendiente el nuevo estadio de Wembley en Londres. Además, me gustaría visitar el estadio más grande del mundo en Corea del Norte, en Pyongyang, con capacidad para 150 mil espectadores. Estuve en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas pero vi que era muy complicado entrar en Corea del Norte. Es un país que tengo muchas ganas de conocer porque debe ser otro mundo pero puede que entrar en ese estadio no sea posible. A veces no se puede, por ejemplo en Rusia la policía no te deja ni hacer fotos de los estadios desde fuera, si te ve un policía o un guardia de seguridad te obliga a borrarla. También a nivel nacional aún no he vivido un partido en el nuevo San Mamés, espero poder ir pronto.

Además también sigues desde hace años a la selección española en las competiciones internacionales. ¿Cual es tu trayectoria siguiendo a la selección y en qué partido te has emocionado más?

Llevo siguiéndola en los grandes torneos desde la Eurocopa 2004, es decir, tres Eurocopas y tres mundiales. El primer partido que vi en una gran competición fue el España-Grecia de la Eurocopa 2004. El que más me ha emocionado por razones históricas ha sido la final de 2010 en Johannesburgo, por todo lo que significa, pero el partido que más he disfrutado fue el España-Suecia de la Eurocopa de 2008 en Innsbruck. Fui con muchos amigos asturianos y lo disfrutamos muchísimo, especialmente con el gol de Villa en los últimos minutos. Fue apoteósico porque España entonces llevaba mucho tiempo sin hacer algo grande en el fútbol y ese triunfo en el último minuto fue fantástico. Además, entre partido y partido de España en las grandes competiciones aprovecho para ir a ver otros partidos de otras selecciones y así visitar todos los estadios de la competición. O incluso de competiciones cercanas, a veces por accidente. En Brasil me fui a visitar Paraguay tres días sin idea de ver un partido pero curiosamente lo había en Asunción y para allá que me fui. También en Sudáfrica aproveché para ver un estadio en Swazilandia ya que pasaba por allí.

El partido entre España y Suecia en la Eurocopa 2008 es uno de los más apoteósicos que recuerda Gerardo.
El partido entre España y Suecia en la Eurocopa 2008 es uno de los más apoteósicos que recuerda Gerardo.

¿Cuales son los próximos destinos previstos en tu agenda?

Ahora me voy a México y Panamá y allí veré un América-Atlas en el estadio Azteca-el segundo campo más grande del mundo-y también visitaré el estadio Olímpico de México y el campo del Cruz Azul. En Ciudad de Panamá también aprovecharé para ver un Panamá-Canadá. Después, en diciembre iré a ver la final del mundial de clubes en Marrakech. Y en los próximos meses quiero vivir dos derbis europeos en los que el ambiente debe ser brutal. Por un lado el Partizan-Estrella Roja de Belgrado, el gran clásico en Serbia, y el derbi ateniense Panathinaikos-Olimpiakos. También quiero ver el Sassuolo-Inter porque quiero visitar el estadio del Sassuolo. Después por mi cumpleaños como voy a Oriente Medio aprovecharé para visitar los estadios de Qatar, Kuwait y Bahrein.

¿Y cuál es tu reto a medio y largo plazo para seguir alimentando tu pasión?

A medio plazo quiero haber vivido todos los grandes partidos de las ligas europeas y visitar todos los estadios que han albergado una Copa del Mundo. Me falta el de Yokohama en Japón aunque algunos solo los he podido ver desde fuera, como el Rose Bowl donde se disputó la final del mundial de Estados Unidos en 1994. A corto y medio plazo quiero completar los grandes derbis europeos porque son más accesibles pero quizá a largo plazo igual me planteo empezar a ver in situ a selecciones nacionales en partidos donde hay grandes rivalidades históricas, como por ejemplo un Rumanía-Hungría o un Serbia-Albania. Realmente soy como un surfista buscando la ola perfecta, es decir, el partido con el ambiente perfecto. Todavía no lo he encontrado…

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