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Por Daniel Riobóo Buezo 

Juan Menéndez Granados es un deportista extremo asturiano de 32 años que lleva desde 2003 afrontando retos de dificultad creciente en los entornos más remotos y complicados del planeta. Frente a otros exploradores, Juan los recorre en bicicleta y sin asistencia técnica. Por eso su apodo es Juan Sin Miedo, porque su lema es que el miedo es su gran aliado. Juan comenzó en 2003 con la Transpirenaica y después ha recorrido en bici Escocia, el Atlas marroquí, ha atravesado la selva del Amazonas por la Transmazónica, los Urales, Australia en diagonal, el lago Baikal helado, la isla de Groenlandia o el desierto de Atacama. Además, ha sido el único ser humano en llegar al Polo Sur en bicicleta y sin asistencia en una travesía que duró 46 días soportando temperaturas extremas, quizá su gran hazaña hasta el momento. Hemos hablado con él para conocer sus motivaciones, las sensaciones experimentadas, su modo de vida y su próximos retos.

Juan Menéndez Granados es un deportista singular y enormemente sacrificado.

¿Cuando y por qué decides acometer los retos extremos que has hecho? ¿En qué momento dijiste: “Esto es lo que quiero hacer con mi vida”?

Todo empezó poco a poco, desde que a los 16 años hice el Camino de Santiago. Los objetivos se fueron sucediendo, pasando de viajes en bicicleta a expediciones de dificultad. El momento clave fue la travesía a los Pirineos, cuando tenía 20 años. Ahí me di cuenta de que tenía mucho recorrido como deportista, y que tenía mucho mundo por pedalear.

¿Quiénes son tus referentes en la exploración y el deporte extremo?

Es una pregunta difícil. Hay personas que por su valor y la pureza con la que hacen sus aventuras inspiran. No tengo un referente/es muy definidos, pero sí que me he fijado en Borge Ousland, Mike Horn, Christian Eide…

¿Sientes que hacer expediciones extremas es una necesidad vital que te impide tener un trabajo normal e irte de vacaciones un mes como cualquier otra persona? ¿Se ha convertido en un modo de vida irrenunciable?

Es sin duda un estilo de vida. Es diferente. Muy sacrificado. Supone renunciar a muchas cosas, y no siempre es fácil, a pesar de que estoy persiguiendo el sueño de hacer y dedicarme a lo que me gusta.

El mayor logro de Juan hasta ahora ha sido alcanzar el polo sur sin asistencia técnica.

Como señalas en tu libro sobre la expedición al Polo Sur, Nelson Mandela decía que el coraje no es la ausencia del miedo sino el triunfo sobre él y que el valiente no es quien no siente miedo sino aquel que lo conquista. ¿Cual es tu relación con el miedo?

Una relación muy especial. La mayoría de la gente me conoce como “Juan Sin Miedo”. Eso no significa que no tenga miedo. Es todo lo contrario. El miedo me ayuda a tomar decisiones, a mantenerme con vida. Hay algunas situaciones que te llevan al límite, y necesitas estar concentrado, decidir y actuar para sobrevivir. Se puede decir que, en ocasiones, el miedo es mi aliado.

A pesar de haber conseguido hitos únicos en el deporte extremo, para poder llevar a cabo tus retos trabajas durante varios meses al año en Noruega. ¿Es tan difícil conseguir financiación por parte de patrocinadores para llevar a cabo tus expediciones? ¿Se apoya poco en España a los expedicionarios?

Es más difícil conseguir la financiación para mis expediciones, que pedalear al Polo Sur… Parece una broma, pero va muy en serio. Es lo más difícil, lo que más cuesta, lo más agotador. Se ha progresado, pero nos sigue costando apostar por este tipo de cosas en nuestro país. No hay la suficiente cultura de exploración. En USA, Inglaterra, Noruega, Alemania hay más cultura, más tradición, más apoyo… Espero que los esfuerzos de gente como yo faciliten las cosas para los que vengan detrás.

Para financiar sus expediciones, Juan trabaja varios meses al año en Noruega.

Las experiencias límite vividas en tus aventuras te han hecho conocer los límites del sufrimiento físico y psicológico. ¿Cuales han sido las situaciones más extremas y en qué medida te ha cambiado lo vivido?

He tenido situaciones límite en cada expedición. Desde deshidrataciones en Australia, hasta no poder avanzar por el viento a más de 5.000m en los Andes, pasando por los últimos 4 días en la Antártida sobreviviendo a base de chocolate bebible con aceite. Todas y cada una de estas experiencias te cambian. Te transforman. Te hacen formarte como persona y apoyarte en valores nobles. Aprecias la vida, y aprendes a disfrutar de cada instante.

Junto al esfuerzo físico necesario, la carga emocional que deben suponer tus expediciones debe ser alta. ¿Cómo afrontas el hecho de enfrentarte en solitario a desafíos tan extremos?

La soledad es una compañera difícil. Hay que saber entenderla y lidiar con ella. Hay veces que te encuentras mal y estar en solitario en un entorno tan extremo no ayuda. Es cuando tienes que sacar lo mejor de ti mismo.

El miedo y el sufrimiento son los compañeros de viaje de Juan Menéndez.

Al terminar, la satisfacción y descarga de adrenalina deben ser extraordinarios. ¿Cómo te sientes en ese momento? ¿En quién o en qué sueles pensar?

El conseguir lo aparentemente imposible es algo inolvidable, indescriptible. Te acuerdas de esos momentos en los que no podías más y seguías adelante, y de esas personas que te han apoyado siempre, incluso en los momentos más complicados. También en toda esa gente que me deja mensajes de ánimo y que me sigue por las redes sociales.

Además de tus expediciones, durantes los meses de entrenamiento cuando estás en España das conferencias a empresas, estudiantes y otros colectivos. ¿Qué es lo que quieres transmitir a través de ellas?

Siento verdadera vocación por transmitir cómo me enfrento a mis miedos, cómo los supero, y cómo logro objetivos a priori casi imposibles. La incertidumbre, la adversidad, los imprevistos, la planificación previa, la toma de decisiones, el liderazgo, la confianza… Todos ellos son factores a tener muy en cuenta, en la vida y en el mundo empresarial. Es un honor transmitir mis experiencias a diversos públicos. Espero poder ayudar a mucha gente con mis conferencias motivacionales e inspirarles a perseguir sus sueños.

En conferencias y charlas motivacionales Juan transmite el aprendizaje de sus experiencias.

¿Cómo son los meses previos y los entrenamientos para las expediciones?

Muy intensos, con muchas incertidumbres, cargados de ilusión por explorar y descubrir sitios fascinantes. Hay, aparte de los entrenamientos, una gran carga de organización logística. Son muchos los pequeños detalles que pueden echar por tierra meses de trabajo, y en los que no puedes fallar.

¿En qué consiste tu próximo reto? 

En pedalear en solitario más de 2.000 kilómetros por las zonas más remotas de Mongolia (creemos que serán unos 2.500km por las estimaciones que estamos haciendo). Atravesaré cadenas montañosas, estepas, y parte del desierto del Gobi y otro desierto de grandes lagos. Necesitaré unos 40 días para completar la travesía, y haré una aclimatación previa de 8-10 días.

Como buen asturiano, al concluir sus retos Juan brinda con sidra natural.

¿Cuales son las principales dificultades que te encontrarás?

El frío (al principio las temperaturas serán de -15 a -20 grados), la soledad, la falta de agua, la altitud, el viento, el vadeo de algunos ríos en las estepas…Va a ser muy emocionante y una aventura con mayúsculas y la gente podrá seguir el día a día a través de mi página web, facebooktwitter e instagram. Quiero dar las gracias de nuevo a toda la gente que me sigue, por estar pedaleando conmigo desde sus casas.

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