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Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

Si hay algo que caracteriza al ser humano es que siempre ha sido capaz de superar sus límites logrando lo que hasta ese momento parecía imposible. El deporte es una de las mejores pruebas ya que habitualmente asistimos a gestas antes solo soñadas y continuamente vemos como se siguen superando récords que parecían insuperables. Ahora que estamos en plena disputa de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro queremos recordar las grandes hazañas deportivas que más impresionaron al mundo en la mayor competición deportiva.

Paavo Nurmi, el finlandés volador, el mejor atleta de la historia olímpica

El finés Paavo Nurmi fue la primera gran figura de los Juegos Olímpicos y, hasta hoy, es el atleta con más medallas, doce y más oros, nueve y uno de los deportistas olímpicos más laureados. Participó en tres JJOO (Amberes 1920, París 24 y Ámsterdam 28) y aún hubiera podido hacerlo en Los Ángeles 1932 pero no le dejaron al acusarle de haberse hecho profesional ya que entonces el deporte olímpico era amateur. Lo más meritorio de Nurmi es que consiguió sus éxitos en distancias desde los 1500 metros hasta los 10000 por lo que está considerado como el mejor fondista y mediofondista de todos los tiempos. Además logró hazañas como vencer en el 1500 y el 5000 de los JJOO de París con media hora de diferencia y consiguiendo los dos récords del mundo en un día tan caluroso que, desde entonces, se suspendieron para siempre las pruebas de campo a través. El COI le exoneró de toda culpa en la controversia sobre su profesionalismo y fue honrado para encender el pebetero olímpico en Helsinki 52. Nurmi es considerado un héroe en Finlandia y, tras su muerte en 1973, fue homenajeado con un funeral de estado.

Jesse Owens, el atleta negro que avergonzó al nazismo en Berlín 36

Jesse Owens fue el décimo hijo de una familia que tuvo que emigrar del sur de EEUU hacia Cleveland huyendo de la segregación racial. Tras recoger algodón y ejercer otras ocupaciones precarias, empezó a destacar pronto como atleta y su gran momento llegó en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1936. Con 23 años Owens consiguió una hazaña hasta entonces inaudita en el atletismo logrando cuatro oros olímpicos (100, 200, 4×100 y salto de longitud) haciendo crecer aún más su leyenda al conseguirlos en la Alemania nazi y con los jueces perjudicándole claramente en la prueba de salto. Tras la entrega de medallas supuestamente Hitler le negó el saludo como campeón olímpico, si bien el propio Owens negó posteriormente este hecho afirmando hacer recibido su felicitación.

Jesse Owens simbolizó la lucha contra la segregación racial en la Alemania nazi.
Jesse Owens simbolizó la lucha contra la segregación racial en los JJOO de Berlín.

En cambio, la mayor humillación la sufrió Owens poco después, al ser expulsado del equipo olímpico por el COI sin razón aparente mientras a su vuelta a EEUU no fue recibido por el presidente Roosevelt, inmerso en campaña electoral y temiendo el efecto que el acto podría provocar en el electorado segregacionista. Además, pese a ser un héroe nacional y representar como pocos el sueño americano, el atleta debía quedarse en su país en los hoteles segregados como los demás afroamericanos y tan sólo recibió la medalla presidencial de la libertad pocos años antes de su muerte. Recientemente la vida de Owens ha sido llevada al cine en la película “El héroe de Berlín”.

 Emil Zátopek, la locomotora humana que dominó el fondo en Helsinki 1952

El atleta checoslovaco Emil Zátopek es una de las grandes figuras de la historia olímpica. Tras trabajar en una fábrica de calzado, su ingreso en el ejército le permitió empezar a practicar el atletismo y, unos años después, acudió a los JJOO de Londres 1948 para imponerse en los 10.000 metros y ser subcampeón en los 5.000. Convertido en héroe nacional e icono del régimen comunista checo, la “locomotora humana” consiguió cuatro años después en Finlandia una hazaña jamás igualada en el fondo mundial. En tan solo una semana consiguió el oro en 5.000 y 10.000 metros y venció en la maratón. Retirado y con el rango de coronel, Zátopek apoyó la Primavera de Praga, un hecho que provocó que fuera expulsado del ejército y del Partido Comunista, obligándole incluso a trabajar como barrendero para subsistir. Unos años después se retractó y el régimen comunista rehabilitó su figura.

Larisa Latýnina, la deportista más laureada en la historia olímpica

La gimnasta ucraniana Larisa Latynina es la mujer más laureada de la historia olímpica con dieciocho medallas en gimnasia artística, nueve de oro, cinco de plata y cuatro de bronce y hasta los JJOO de Londres 2012 fue la mayor medallista olímpica de la historia, cuando fue superada por el nadador estadounidense Michael Phelps. Latynina participó en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, Roma 1960 y Tokio 1964.

Larysa Latinina sigue siendo la mujer con más medallas en la historia de los JJOO.
Larysa Latinina sigue siendo la mujer con más medallas en la historia de los JJOO.
Abebe Bikila, primer africano medallista y campeón descalzo del maratón de Roma 1960.

Hoy en día nos hemos habituado al dominio de los atletas africanos en las pruebas de fondo y en el maratón. Pero no siempre fue así. El etíope Abebe Bikila fue quién comenzó a cambiar la historia deportiva del continente olvidado al ser el primer deportista africano en conseguir una medalla olímpica. Con tan pocos medios para competir que lo hacía descalzo, su victoria en el maratón de Roma significó la superación absoluta, la prueba de que cualquier deportista, por pobre que fuera su país, podía alcanzar la gloria olímpica, estableciendo además un nuevo récord mundial de la prueba. Además, su éxito llegó en el país que había invadido, bajo la mano de hierro de Mussolini, Etiopía 24 años antes, por lo que tuvo sabor reivindicativo.

En los siguientes Juegos, en Tokio 64, Bikila compitió en la prueba tan sólo mes y medio después de haber sido operado de apendicitis. Pero eso no le impidió volver a conseguir el oro superando de nuevo, esta vez con zapatillas, su propio récord mundial por más de tres minutos y dejándolo en 2:12:11. Tras Tokio, Bikila no tuvo suerte en la vida ya que en México 68 tuvo que retirarse por problemas con la altitud y, un año después, tuvo un accidente de coche en Etiopía que le produjo una paraplejia que le hizo morir prematuramente con tan sólo 41 años. Hoy en día, el estadio nacional de Etiopía lleva su nombre para honrarle.

El récord del mundo más increíble de los JJOO, los 8,90 de Bob Beamon en México 1968

Bob Beamon era un joven y prometedor saltador de longitud estadounidense que acudía a México 68 con una mejor marca de 8.33 metros. Pero a pesar de ser uno de los aspirantes al oro, nada hacía presagiar lo que conseguiría en la final de la prueba ya que había sufrido para clasificarse para la misma y porque se enfrentaba a los dos anteriores campeones olímpicos, su compatriota Ralph Boston y el británico Lynn Davies. Aquel 18 de octubre, a 2250 metros de altura en Ciudad de México, Beamon consiguió un primer salto que dejó a todos atónitos, a él mismo el primero ya que no se dio cuenta hasta pasados unos cuantos segundos de lo que había hecho. La medición indicaba 8,90 metros, una marca que pulverizaba el récord anterior superándolo en 55 centímetros, un mundo. Los jueces tuvieron que comprobar manualmente la medición ya que el aparato utilizado no llegaba hasta la última marca que Beamon dejó en el foso de arena. El salto adelante en la prueba fue tal que su récord tardó 22 años en ser superado, concretamente hasta el mundial de Tokio en 1991 cuando fue superado por el también estadounidense Mike Powel con 8,95 si bien la marca de Beamon aún sigue siendo el récord olímpico. Y lo que es más curioso es que tras ese día, Beamon, que tan sólo tenía 22 años, no volvió a saltar nunca más de 8,22.

Los siete oros de Mark Spitz en Múnich 1972

Si bien su gesta ha sido hoy superada por el también estadounidense Michael Phelps, los siete oros del bigotudo Mark Spitz en los Juegos de 1972 supusieron en su momento la mayor hazaña olímpica individual. Spitz ya había avisado en los Juegos anteriores en México de lo que era capaz al logar dos oros, una plata y un bronce pero en Múnich asombró al mundo con un dominio absoluto de las siete pruebas en las que participó. Además Spitz consiguió el récord mundial en todas distancias que nadó (100 y 200 libre, 100 y 200 mariposa , relevos 4×100 y 4×200 libre y 4×100 medley). Tras su hazaña, el nadador californiano se retiró de la competición con tan sólo 22 años si bien cerca de los cuarenta intentó retornar a las piscinas con más pena que gloria.

El gran mito del boxeo olímpico, el tricampeón cubano Teófilo Stevenson

En Río 2016 por primera vez compiten boxeadores profesionales en los JJOO por lo que, para algunos, es una disciplina con menos “valor” que deportes en los que compiten los mejores deportistas de su especialidad mientras para otros hasta ahora mantenía el espíritu amateur que hasta hace no tanto caracterizaba a la cita olímpica. Aún así, el prodigio cubano Teófilo Stevenson está presente en la historia del olimpismo con sus tres oros consecutivos en los pesos pesados en Múnich 72, Montreal 76 y Moscú 80. Lo curioso de Stevenson es que rechazó numerosos contratos millonarios como profesional ya que tan sólo quería representar a su país, por lo que en la isla caribeña es un auténtico ídolo nacional.

Continuará…

-Las mayores hazañas de la historia de los Juegos Olímpicos (II)

-Los datos y las novedades de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro

-La lucha contra el racismo en el deporte, los gestos que hicieron historia

-Las disciplinas de los Juegos Olímpicos de invierno (I): Patinaje y esquí

-Las disciplinas de los Juegos Olímpicos de invierno (II): Snowboard, trineo, curling y hockey hielo

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