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Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

Correr en la ciudad cada vez está de moda pero también lo están otras modalidades para recorrer distancias cada vez mayores y fuera del asfalto. El auge de las carreras de ultra distancia convive en los últimos años con otras no competitivas con una larga tradición, como los 100 kilómetros en 24 horas.

En España existen varias pruebas que establecen este reto pero la decana son los 100 kilómetros en 24 horas de Madrid que la revista Correr organizó por primera vez en 1995 para conmemorar el número 100 de la publicación. Desde entonces, cada año son más quienes deciden sumarse al desafío como un ejercicio de superación personal.

Los 100 kilómetros en 25 horas se iniciaron para conmemorar el número 100 de la revista Corricolari.
Los 100 kilómetros en 25 horas se iniciaron para conmemorar el número 100 de la revista Corricolari.

Seis formas de completar el reto de los 100 km

Pero no pensemos que los 100 kilómetros se hacen corriendo, eso solo está al alcance de grandes ultrafondistas muy preparados. El reto es llegar a la meta y se puede hacer de varias formas, tantas como modalidades existentes. Por un lado pueden hacerse andando, ya sea corriendo, trotando o caminando. También es posible cubrirlos en bicicleta aunque en este caso con un tiempo máximo de 10 horas para completar la distancia. O mediante una mezcla de ambas, en duatlón, 75 kilómetros en bicicleta y los 25 finales a pie. Si lo seguís viendo complicado encontraréis la motivación en Mariano Blanco Villascuerna. Tiene 85 años y ha completado ya 12 ediciones a pie con éxito. Es una leyenda de la prueba y repetirá de nuevo este año.

Si esto sigue pareciendo demasiado esfuerzo también hay otras opciones. Porque los 100 kilómetros también pueden completarse mediante relevos en equipos formados por dos o tres personas. E incluso para aquellos que prefieran hacer una distancia menor de forma individual, es posible optar por hacer 34 kilómetros a pie o 30 en bicicleta.

La salida y llegada de la prueba está situada en la localidad madrileña de Colmenar Viejo en un recorrido que atraviesa los paisajes de la Cuenca Alta del Manzanares y que efectúa paradas en los polideportivos de Tres Cantos y San Sebastián de los Reyes donde los participantes pueden hacer un alto y darse una refrescante ducha.

Afrontar los 100 kilómetros es un reto personal con mucha tradición.
Afrontar los 100 kilómetros es un reto personal con mucha tradición.

El compañerismo y la solidaridad entre los participantes

Los parajes de las vías pecuarias madrileñas, el calor, la llegada de la noche, los avituallamientos donde dosificar fuerzas y las áreas de descanso donde dar una cabezada o poder recibir un masaje. Son estampas de una prueba no competitiva con 21 años de historia y pionera en España y a la que han replicado otras como los 101 kilómetros de Ronda o la Madrid-Segovia.

La euforia al ir completando hitos, la camaradería siempre presente o los ánimos de familiares y amigos a lo largo de la ruta. Son sensaciones, sentimientos e imágenes que han dejado recuerdos imborrables entre quienes han participado.

A pie, en bicicleta o mediante duatlón, la clave es disfrutar del deporte al aire libre.
A pie, en bicicleta o mediante duatlón, la clave es disfrutar del deporte al aire libre.

Un día de fiesta y una experiencia para recordar

Aquellos que han tomado parte en la prueba no lo olvidan. Es el caso de Alberto Barrantes, corredor, maratoniano y bloguero. Ha participado en tres ocasiones y su experiencia es totalmente positiva. “Es una carrera que me gusta por los buenos recuerdos y por la buena organización. La primera vez fue en un equipo de tres personas. Hice el primer relevo que fueron 34 kilómetros. El año siguiente (2013) formé parte de un equipo de dos personas, 50 kilómetros cada uno, y corrí la segunda parte. Ese año decidí correrla para dar el salto a la ultra distancia. Después de correr varios maratones me apetecía hacerlo y esta prueba me traía buenos recuerdos del año anterior por lo que decidí correrla. Fue emocionante ver en el GPS como pasaba el km 43 camino de Colmenar, de noche y solo en el camino. Ya era ultramaratoniano. Acabé llegando a Colmenar casi esprintando de la emoción”.

Completar el reto provocan momentos de euforia como estos (Foto: Alberto Barrantes).
Completar el reto provoca momentos de euforia como estos (Foto: Alberto Barrantes).

Mientras, en su tercera tentativa en 2014, Alberto decidió repetir los cincuenta kilómetros con un fin específico. “En este caso hice el primer relevo. Me lo tomé como un entrenamiento largo de cara al Gran Trail de 60 kilómetros de Peñalara que corrí a final de junio. Para mi la prueba de los 100 kilómetros es un día de fiesta. Corra en el momento que corra me gusta estar desde que empieza para animar al equipo y vivir cuanto más mejor. Es totalmente recomendable para quien quiere iniciarse en la ultradistancia. Aunque puede que a nivel mental sea complicada de gestionar al tener esos bucles donde puedes tener la tentación de dejarlo si no vas fino”.

Las novedades de la edición de 2015

La edición de 2015 presenta muchas novedades, como por ejemplo la posibilidad de establecer un reto para recaudar fondos para causas solidarias destinada a ONG´s, empresas y particulares que quieran colaborar en la recaudación o aportación de donaciones y que podrán destinar la suma obtenida al fin solidario que decidan.

Además, los participantes confraternizarán en la comida que recibirán de 13:30 a 22:00 en Colmenar Viejo y también podrán pernoctar gratuitamente la noche del viernes 5 en el polideportivo de la localidad donde se habilitarán un área de descanso y baños.

La edición de 2015 presenta nuevas modalidades y varias novedades importantes.
La edición de 2015 presenta nuevas modalidades y novedades.

Quienes finalmente decidan participar también podrán elegir un pack de obsequios valorado en 50 euros entre camiseta, bastón de senderismo, mochila de hidratación, linterna frontal…y pueden realizar la inscripción de varias formas, entre ellas a través de la propia página web de Corricolari.

Como colofón al esfuerzo, los participantes romperán la cinta en meta al compás del “Aleluya” de Haendel y recibirán un diploma acreditativo con el tiempo que les ha sobrado para completar la prueba. Sin duda, y pese a no ser una prueba competitiva, los 100 kilómetros son una distancia al alcance de valientes que quieran superarse a si mismos y disfrutar del compañerismo y del deporte al aire libre.

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