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Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

Si bien se puede practicar durante todo el año, el verano es la época ideal para practicar la natación, especialmente cuando las altas temperaturas no invitan a practicar otros deportes al aire libre en las horas centrales del día. Además no es necesario que seamos Michael Phelps, la natación es un deporte al alcance de todas las personas, sea cual sea nuestra edad o peso ya que en el agua se tiene un impacto muy bajo sobre los huesos y articulaciones que, en cambio, pueden sufrir practicando otros deportes en contacto con superficies duras. Para que nos hagamos una idea, una vez sumergido dentro del agua, el cuerpo tan sólo pesa la sexta parte de su peso habitual.

Al contrario de lo que algunas personas creen, la natación puede ser practicada de muchas formas diferentes y adaptarse a las necesidades individuales de cada persona. Esto se puede ver ya en casi todas las piscinas con la realización de nuevas actividades dirigidas por profesionales y diferentes a los clásicos cursos de aprendizaje de los cuatro estilos. Un ejemplo de ello son los cursos para bebés, mujeres embarazadas, personas mayores, etc. Además, en los últimos años la variedad en el tipo de ejercicio se está ampliando con actividades terapéuticas. Otra de las variantes que cada día gana más adeptos en las piscinas es el Aquagym, cuya actividad, además de divertida, aporta multitud de beneficios tanto físicos como psíquicos. Os contamos los que proporciona a nuestra salud la natación en sus diferentes variantes.

La natación es uno de los deportes más completos y saludables que existen (Foto: Emil Stefanov en Flickr)
La natación es uno de los deportes más completos y saludables (Foto: Emil Stefanov en Flickr)

Desarrollo de la fuerza, resistencia y flexibilidad

Todos los deportes convenientemente practicados aportan beneficios para la salud y la natación no es una excepción y, de hecho, es uno de los deportes más completos que existen ya que potencia la fuerza, la resistencia y la flexibilidad al mismo tiempo y fortalece las articulaciones previniendo posibles lesiones en la práctica de otros deportes y actividades. 

Estimula la circulación y aumenta nuestra resistencia cardiopulmonar

Si bien al principio notaremos cierta falta de oxígeno, tras sólo unos días nadando podremos comprobar como nuestra resistencia y capacidad pulmonar aumentan progresivamente con el consiguiente efecto a largo plazo en la prevención de todo tipo de problemas cardiovasculares. Incluso es una buena forma de compensar pulmonarmente a los fumadores irreductibles.

Desarrollo de nuestra estructura muscular

La natación permite activar y desarrollar multitud de músculos de nuestro cuerpo, más de dos tercios concretamente, por lo que, al practicarla continuamente, enseguida podremos comprobar los efectos estéticos en nuestro cuerpo. Nuestra espalda ensanchará y, poco a poco, iremos moldeando nuestra figura y musculatura consiguiendo un cuerpo más atractivo y en mejor forma. Además, en el caso de los niños, estimula el crecimiento y el desarrollo físico.

Mejora de nuestra postura corporal y alivio de tensiones

Hoy en día muchos de nosotros trabajamos muchas horas frente a un ordenador sobrecargando de tensión nuestras espaldas y cuello, algo que se incrementa debido a las malas posturas que habitualmente adoptamos al sentarnos frente a la pantalla. Nadar adecuadamente consigue que mejoremos nuestra postura corporal y aliviemos a nuestro cuerpo de los malos hábitos a los que que lo sometemos diariamente. Además es conveniente tener en cuenta que el agua favorece la reducción de la tensión de las articulaciones del cuerpo. En este caso, el estilo más aconsejable es la espalda.

Combate de enfermedades

La natación es uno de los deportes más indicados para combatir distintas enfermedades óseas como la artritis o la artrosis, las enfermedades cardiovasculares así como diferentes afecciones en la espalda o la columna vertebral. También es un deporte asequible para quienes sufren de obesidad porque nuestro peso en el agua es hasta seis veces menor y las rodillas no sufren. Además, nadar puede ser ideal para las embarazadas.

Ayuda a frenar la ansiedad y provoca estados de ánimo positivos

Sometidos al estrés de la vida diaria, practicar la natación produce un efecto de relajación casi instantáneo. Al igual que cuando salimos a correr, nadar durante un rato hace que nos olvidemos de nuestros problemas cotidianos y que, cuando terminemos, abandonemos la piscina con una mayor autoestima y un estado de ánimo mucho más positivo.

La natación favorece el crecimiento y estimula el desarrollo físico y psíquico en los niños (Foto: Yatmandu en Flickr).
La natación favorece el desarrollo físico y psíquico en los niños (Foto: Yatmandu en Flickr).

En un primer momento ir a nadar puede darnos cierta pereza. Tan sólo es preciso vencerla con un poco de fuerza de voluntad ya que tras practicarla agradeceremos haberlo hecho. Si no, siempre podemos apuntarnos a algún curso de natación para obligarnos e imponer la rutina y de paso socializar con otros nadadores, con dos días a la semana es más que suficiente para crear el hábito. Además, la natación no sólo se puede practicar mediante los cuatro estilos existentes (crol, espalda, mariposa y braza) que exigen un previo aprendizaje y cierta práctica sino que en los últimos años también hemos podido ver cómo modalidades como el aquagym (gimnasia acuática) o incluso el aquarunning. Desde aquí os animamos a comenzar a nadar o a retomar la natación, seguro que no os arrepentís.

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