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Por Luis Murillo Arias 

Quién más y quién menos está concentrado en el Madrid-Barça que prácticamente decidirá la ligaNo lo neguéis. Es una vez más el partido del siglo, recurriendo a los manidos tópicos del periodismo deportivo. Poco a poco vamos dejando de lado los problemas domésticos: el pago de la hipoteca, la cola de los servicios de empleo, el ERE de nuestras empresas o la ampliación de nuestra jornada laboral por menos dinero. Sólo quedara espacio en el cerebro durante 90 minutos para Cristiano, Messi, Sergio Ramos, Iniestra y sus 18 acompañantes. Un partido que trasciende nuestras fronteras. No en vano, los dos grandes patrocinadores de ambos equipos son Qatar Airways y Fly Emirates. Pero no sólo se verá en directo en España y los países árabes, sino prácticamente en todo el mundo. Y habrá tantas maneras de disfrutar de este encuentro casi como espectadores del mismo, pero aquí hemos querido reunir las más probables: las clásicas del clásico.

En casa de tu cuñado porque tiene canal de pago

No tienes mucho trato con él, apenas en Nochebuena y por compromiso. Lo consideras un estirado. O un cutre. O un raro. O un charlatán. O un sieso. O lo que sea. Pero llevas toda la semana mandándole chistes por whatsapp para ganártelo. Tú no pagas por ver fútbol por la tele porque no puedes o porque pasas. De lo que si que no pasas es de verlo en casa de alguien que sí paga. Te presentarás en su hogar con una botella de whisky. O de ron. O de ginebra. Lo que sabes que tu cuñado toma en Nochebuena. Y con tu mujer. Y con los niños. Ver el clásico te compensará las dos horas posteriores que tendrás que pasar con tu cuñado. Si gana tu equipo, lo llevarás bien. Si pierde, serán las dos peores horas de tu vida.

En tu casa, solo/a

A tu pareja no le gusta el fútbol. O estás soltero/a y decides no quedar con nadie. O tus hijos/padres/compañeros de piso no van a estar. O los has echado. El caso es que es tu momento. Estás soñando con él toda la semana. No te gusta ver el fútbol en compañía porque hay demasiada charlatanería. Porque no soportas a los sabiondos que ven la jugada antes que nadie. O a los que no le interesa este deporte y prefieren hablar de los vecinos y a ti no te dejan concentrarte. Te has comprado tus cervezas artesanales o de importación, tus panchitos, tus palomitas para hacer en el microondas. Analizarás cada jugada, cada cambio, cada táctica. No se te va a escapar ni una. Si no gana tu equipo habrás disfrutado de un gran partido. Si gana, será la repanocha.

Un bar, una peña madridista o un local de amigos puede ser el lugar elegido.
Reunión de aficionados madridistas para ver el clásico.

Con los amigotes, en una casa

Siempre hay uno en la panda que tiene Movistar Plus o Bein Sports. O habéis decidido pagarlo entre todos para reuniros en este tipo de eventos. O tiene un aparato que lo piratea del que le habló uno que conocía a uno que conocía a otro. El caso es que tenéis tele para poder verlo, sofá para poder tiraros, cervezas para poder emborracharos y cartas para echar una posterior partida de póker. La noche perfecta. Podéis ser todos del Madrid, todos del Barça o estar equilibrados en cuanto a número. O podéis tener a un pobre madridista o pobre culé arrinconado, que sólo se levantará del asiento si marca su equipo para haceros callar al estilo Raúl en el Camp Nou. Posiblemente no podáis hacer un análisis del partido después del mismo. No habréis podido concentraros lo suficiente entre tanto improperio, insulto al árbitro y a su mujer, birra aquí, birra allá, patadas, codazos, etc. Os emborracharéis si gana vuestro equipo para celebrarlo o si no gana para olvidarlo.

Con los amigotes, en un bar

Eres de los que te gusta verlo en un bar, cafetería, restaurante, bar de copas, pub irlandés o sucedáneo. Lo de menos es el partido. Lo de más, el ambiente. Puede que si marca tu equipo le des un abrazo y un beso a un desconocido. Puede que ni siquiera veas el gol cuando se produzca porque estabas en la barra pidiéndote una. Haces tres horas de previa para calentar y un post partido que puede llegar hasta las siete de la mañana del día siguiente. Los hay y las hay que están más pendientes de ligar con una o uno, aunque lleve una bufanda del otro equipo. Siempre podrás decir aunque pierda tu equipo que al otro te lo has pasado por el forro. Es muy importante la pantalla gigante o, que al menos, supere las 40 pulgadas. Vas el domingo por la mañana a reservar pero sabes que luego no sirve de nada y aquello es el sálvese quien pueda.

El clásico se ve en todas las partes del mundo.
Unos parroquianos ven el clásico en un local de Nueva York.

En casa, pero por streaming. Sí, pirata

No tienes la suficiente pasta como para estar suscrito a un canal de pago. Ni la suficiente cara como para autoinvitarte a casa de alguien que sí está suscrito. Ni las suficientes ganas como para salir a un bar cuando ha llegado el frío y probablemente esté lloviendo. La solución pasa por un rojadirecta o algún otro sucedáneo. Lo que pasa es que hay muchos tan ahorradores, prudentes y perezosos como tú. Por mucho que hayas buscado esa página que no se corta, en un partido como éste, se cortará justo cuando Cristiano o Messi estén a punto de marcar un gol. Te perderás una expulsión y, cuando se reanude la imagen creerás que siguen siendo once contra once. Cuando te des cuenta, te cabrearás, apagarás el ordenador y encenderás la radio. No soportas a los gritones de los narradores y comentaristas y la apagarás. Entonces oirás cómo alguien canta un gol en la calle. No tendrás claro qué equipo ha sido porque en tu barrio hay tantos de los unos como de los otros. Intentarás volver a poner en canal pirata, pero ya será imposible ni siquiera empezar. Entonces, bajarás al bar a ver el final del partido. Acabarás abrazándote con un desconocido tanto si gana tu equipo como si no.

Te pilla en una boda, menos mal que están los amigos

No conoces al novio. Ni a la novia. O los conoces del día que te dieron la invitación. O sí los conoces, pero no te apetece ir a su boda. O si te apetece, pero, coño, no el día del clásico. El caso es que tienes que ir. Por compromiso, porque ya dijiste que ibas antes de saber que era el clásico, por no pelear con tu pareja, o con tus padres, o con tus tíos. Pero vas. Vamos, que durante el partido estás en el banquete. Y tú reconcomiéndote. Le das mil veces a actualizar el resultado y la narración en la aplicación móvil de tu periódico deportivo favorito, pero la conexión va fatal. Amagas con ponerte los auriculares, pero una mirada reprobatoria te hace abandonar esa opción. Menos mal que te quedan los grupos de whatsapp. Los comentarios de tus amigos te van informando de la situación, pero no es suficiente. Estás nervioso, te subes por las paredes. De repente, detectas a alguien en la mesa de al lado peleándose con el móvil en la misma situación que tú. Vuestras miradas se cruzan y rápidamente sabéis lo que está pensando el otro. Ambos salís como un rayo a la búsqueda de un televisor. En alguna parte del hotel/restaurante/castillo medieval tendrá que haber uno. Te da tiempo a ver los últimos 15 minutos del partido y, sea cual fuere el resultado de tu equipo, habrás ganado un amigo, alguien que te comprende, que sabe como te sientes en situaciones difíciles.

Estás en el extranjero, búscate la vida

Dependiendo de en qué país te encuentres, no te será complicado encontrar un bar, normalmente una taberna irlandesa. Allí podrás acudir con la opción “amigotes en un bar” siempre y cuando tengas panda tipo Erasmus y similares y extender la juerga a la noche haciendo siempre gala de vuestro orgullo nacional, sea el que sea. Pero puede darse el caso de que estés en un país más remoto, o en un pueblo de un país no remoto donde sea complicado encontrar un lugar en el que pongan el clásico. Entonces, tu salvación es acudir a un lugar con wifi, usar tu aplicación de radio favorita y, al igual que en la manera de la boda, seguir el partido a través de los grupos de whatsapp de tus amigos en España escuchando a tu narrador radiofónico preferido. La opción pirata se descarta salvo que tengas una conexión de wifi de calidad.

Estas son siete situaciones, como el número de Cristiano Ronaldo o de Arda Turan, pero las hay de mil maneras. O a lo mejor estás pensando en comprar algunas de las entradas que quedan para verlo in situ en el Bernabéu. En cualquier caso, es un partido para disfrutar estés donde estés, sin importar con quién estés ni qué te estés bebiendo. ¿De que forma vais a ver el clásico?

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