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Por MARTA DE LA FUENTE VILLALAÍN

Septiembre es un mes de hacer nuevos propósitos, de proponernos dejar de procrastinar y apuntarnos al gimnasio o probar por fin aquel nuevo deporte del que tanto nos han hablado y tantas ganas tenemos de probar. El final del verano y la vuelta a las rutinas invitan a buscar nuevas actividades con las que encarar con más energía el regreso al trabajo o a los estudios. Entre las prácticas deportivas con más auge en los últimos tiempos se encuentra el Crossfit, una disciplina tan sacrificada como gratificante.

El origen y las características del Crossfit

En los años setenta un joven norteamericano llamado Greg Glassman ideó un entrenamiento funcional para mejorar la condición física de una forma intensa y rápida; el Crossfit. En poco tiempo, el método de Glassman pasó a ser el entrenamiento practicado por policías, bomberos, soldados y marines de Estados Unidos.

Afortunadamente hoy en día esta práctica deportiva está al alcance de cualquier interesado en ella, pues no es exclusiva de ningún cuerpo de élite ni hace falta ser un experto culturista. Basta con tener motivación y un objetivo claro: mejorar la forma física y no sólo la estética, aunque ésta también se vea favorecida.

Todo el mundo puede hacer crossfit, no es necesaria una forma física excepcional ni preparase antes para poder entrenarlo. Sólo necesitas unas zapatillas, unos pantalones, una camiseta y sobre todo, muchas ganas de entrenar. El resto corre a cuenta del entrenador”, explica Eduardo Arranz, instructor de Crossfit en Madrid. “Eso sí, aunque cualquiera puede practicarlo, el crossfit no es para todo el mundo, pues exige un nivel de sacrificio bastante alto”, añade.

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Este tipo de entrenamiento combina movimientos funcionales ejecutados a alta intensidad y constantemente variados. Los tres pilares que conforman esta práctica son: los ejercicios cotidianos jugando con el peso del propio cuerpo, el levantamiento de peso y ejercicios cardio, como correr, remar, nadar… Las distintas combinaciones de esos tres pilares forman los Wods (Workout of day) cada entrenamiento diario.

Son entrenamientos cortos, que pueden durar desde 3 minutos a media hora, aunque una sesión completa suele durar una hora al tener una parte de técnica, el entrenamiento en sí y los estiramientos. Nunca se repite un mismo entrenamiento. Se adaptan a la persona que lo practique y al momento”, explica Arranz.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la intensidad es lo que puede variar de una persona a otra pues las repeticiones siempre son las mismas, pero el tiempo dedicado a ello es lo que marca la diferencia. De ahí el sacrificio que puede suponer esta práctica, ya que el objetivo es ir subiendo en intensidad y proponernos un reto día a día.

La verdad es que al principio me pareció un entrenamiento bastante intenso, pero poco a poco quieres más, porque ves los resultados de forma muy rápida. Lo bueno es que el instructor lo adapta a cada uno y que no te fijas en lo que hace el de al lado. El trabajo mental es importante para ir mejorando cada día y creo que física y psicológicamente es un entrenamiento muy recomendable”, afirma Rodrigo Arteche, un joven de 26 años, que lleva entrenando Crossfit varios meses.

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BOX, no gimnasios al uso

Otro punto a tener en cuenta es que el Crossfit no se practica en cualquier gimnasio, ni lo puede instruir cualquier entrenador de fitness. Tal y como comenta Arranz, “se debe entrenar en centros especializados con certificación Crossfit: Box, pues en dichos centros, los profesores están titulados en esta actividad deportiva”.

Esa es la garantía que hay que buscar. Es necesario contar con un entrenador que pueda corregir los fallos para no llegar a lesiones o errores graves. El Crossfit en sí no es lesivo, como muchos pueden pensar, sino que depende de la persona que entrena. Es muy importante elegir bien y no fiarse de vídeos de internet, foros…en la página web oficial del Crossfit, crossfit.com, hay una lista de los box acreditados en todo el mundo”, recomienda Arranz, quien lleva más de ocho años practicando y entrenando Crossfit.

Las mujeres y el Crossfit

Curiosamente, y a pesar de que pueda parecer todo lo contrario, es más alto el porcentaje de mujeres que practican Crossfit a nivel mundial que el de hombres, un 65% aproximadamente.

Esto puede ser por la rapidez en lograr objetivos, tanto los relacionados con estilizar la figura, como en mejorar las capacidades básicas como fuerza, resistencia, flexibilidad…etcétera. En general, las mujeres se cansan antes de realizar rutinas de entrenamiento, por ello, el Crossfit es altamente recomendable para ellas, igual que para quien busque optimizar su entrenamiento y tiempo.

Además, según afirma Arranz, “hay q dejar los prejuicios respecto al crossfit a un lado, pues no hay que ser un superhombre, ni una supermujer para practicarlo. No es necesario dejar que nuestro cuerpo cambie volviéndose muy musculoso. El cuerpo se ve más tonificado pero no ha de ser algo exagerado, ya que ese no es el objetivo, sino mejorar la condición física, algo que obviamente repercute positivamente en la estética”. Me apunté al Crossfit por la insistencia de un amigo. No quería ponerme ‘cuadrada’, tan sólo mejorar mi resistencia y hacer algo rápido, que no me supusiera perder una mañana entera. Ahora me siento genial, física, estética y mentalmente, pues practicar cualquier deporte hace que nos sintamos mejor”, comenta Cristina Hernando, principiante en el Crossfit.

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A pesar del gran número de mujeres que encuentran en el Crossfit su entrenamiento perfecto, es cierto que los hombres se muestran mucho más interesados en el Crossfit a nivel de competición, puesto que sí, también existen competiciones. Los Crossfit Games se celebran una vez al año en Los Ángeles. En esta competición se busca al hombre y mujer más fit (en forma) del planeta.

No hace falta llegar a eso. Los beneficios del Crossfit se obtienen al poco tiempo de practicarlo y son muy gratificantes, no hay que ser competitivo, ni pensar en lo que otros puedan hacer. Es un trabajo mental y personal. Tanto el fortalecimiento, como la resistencia o una figura excelente son las motivaciones que nos pueden animar a entrar en el juego mental y de superación que nos propone el Crossfit”, añade Arranz.

Por último cabe destacar otro de los puntos positivos que más llaman la atención del Crossfit y es el sentimiento de ‘comunidad o familia’ que suelen experimentar sus practicantes, pues lejos de ir al gimnasio con cascos y realizar cualquier rutina por libre, en los Box, “todos se ayudan, apoyan y comentan sus progresos o debilidades. La comunidad que se crea en cada centro, engancha mucho pues se socializa de una forma muy sana”, finaliza Arranz.

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