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Por LUIS MURILLO ARIAS

Ya han pasado varios días y todavía estamos asimilando el desastre de Buenos Aires. Los medios de comunicación y los miembros de la expedición de Madrid 2020 nos habían hecho creer que la capital de España iba a albergar los Juegos Olímpicos de dentro de siete años sí o sí. Y la realidad es que, sea que como fuere, los Juegos en ese año van a ser de Tokio. Podemos lamernos las heridas, victimizarnos, crear una teoría de la conspiración contra la candidatura madrileña, lamentarnos de que el COI es una mafia y la decisión no depende de lo que trabaje una candidatura sino que se fragua en las más altas instancias y maldecir una y mil veces la mala suerte que tenemos. Sí, podemos hacer eso o podemos trabajar en corregir los errores que se han cometido. Durante la presentación, el mismo Alejandro Blanco anunció que ésta sería la última vez que Madrid se presentaría, pero en las últimas horas ya hay en la capital de España voces que abogan por intentarlo una vez más en 2024, ya que parece que en esa ocasión la ciudad elegida será europea o norteamericana, siguiendo la norma no escrita de alternancia de continentes. ¿Hay que presentarse? Es una decisión muy difícil, pero lo que sí hay que hacer es corregir defectos que nos han podido lastrar en la reciente decisión. Madrid tiene dos años por delante para reflexionar y para ver qué otras ciudades europeas se presentan, así como esperar para ver si Barcelona aspira a organizar los JJOO de Invierno de 2022. Mientras tanto, vamos a hacer una lista de las cosas que creemos que deben hacerse.

Poco a poco Madrid va asimilando la derrota de Buenos Aires.

Luchar de verdad contra el dopaje. Cuando se hizo pública la sentencia de la Operación Puerto, menos dura de la que muchos hubieran deseado, y la decisión de la jueza Julia Patricia Santamaría de ordenar destruir las bolsas de sangre con las que había trabajado Eufemiano Fuentes, muchos ya nos temíamos lo peor con respecto a Madrid 2020. Es verdad que el gobierno agilizó la redacción de la nueva ley del dopaje y que, en teoría, las cosas se han puesto más complicadas para los tramposos y para los proveedores de sustancias dopantes, pero también es verdad que se ha hecho muy tarde. Quizá dentro de cuatro años, cuando la ley se haya asimilado por nuestra sociedad deportiva y, sobre todo, se haya aplicado, los miembros del COI nos ven con otros ojos. Japón, por ejemplo, nunca tuvo un caso de positivo por dopaje en un deportista olímpico.

Que nuestros mandatarios aprendan por fin y con fluidez el idioma nativo de Shakespeare. No ya solo por el macarrónico inglés de Ana Botella que, visto está, podría montar un dúo humorístico con su marido a la hora de hablar en el idioma más importante del mundo, sino también porque el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fue el único de la delegación española que hizo su exposición en español. Es un mal endémico de los presidentes de nuestro país, no aprender idiomas. Por otro lado, a lo mejor el presidente prefirió no hacer el ridículo que hizo la alcaldesa, no sólo en la presentación, sino también con el numerito de los cascos en la rueda de prensa del día previo a la votación. Hay que resaltar, eso sí, que el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, se defendió mejor que sus dos compañeros de partido. Ahora que… ¿se habrán preguntado los miembros del COI por qué en la Comunidad de Madrid y en la capital de España tenemos un presidente y una alcaldesa a los que no hemos votado? Ese también es un defecto a corregir.

Erradicar la corrupción política. Los papeles de Bárcenas, la supuesta financiación ilegal del PP, el cobro de comisiones ilegales, los supuestos sobres aceptados por miembros del PP durante más de veinte años, los ERE de Andalucía, las recalificaciones de terrenos… Todas ellas son noticias que no sólo se leen en España, sino que también han abierto portadas de diarios tan prestigiosos como el New York Times y, por supuesto, han sido leídas por los miembros del COI. ¿Cómo confiar una organización de unos JJOO en un país donde este tipo de eventos son carne de cañón para el flujo de maletines, concesiones de obras, comisiones al bolsillo? ¿Quién iba a confiar en que eso no iba a suceder en España? Está claro que, aparentemente, en Japón este tipo de cosas se hacen de manera más honesta.

Luchar por la recuperación económica. Sabemos que esto es muy fácil de decir pero muy difícil de hacer. Aunque no la entendió, Ana Botella tuvo que enfrentarse a la famosa pregunta de por qué plantearse una organización de unos Juegos cuando se están cerrando hospitales y haciendo recortes en los colegios. La fórmula para salir de la crisis no la sabemos, pero hay cosas que se podrían hacer como, por ejemplo, evitar el fraude fiscal que roba al año millones de millones de euros al erario público, pensar en una política económica a largo plazo, lejos de burbujas inmobiliarias o grandes obras faraónicas cortoplacistas. Está claro que el gran fuerte de Tokio para haber logrado la victoria ha sido el dinero y, sobre todo, los 4.500 millones de aval que se presentaron. Acompañó su propuesta con una importante lista de patrocinadores que apoyaban su proyecto.

No abandonar el deporte. Difícilmente vamos a organizar unos JJOO si demostramos en los siguientes cuatro años que el deporte no interesa a los gobernantes y, sobre todo, si los deportistas no pueden financiarse una preparación adecuada para competir en eventos internacionales. Ya hemos hablado de cómo la crisis está desnudando el deporte español, de cómo se han recortado las becas ADO y de los retrasos en los pagos, de cómo algunos deportistas tienen que financiarse sus propios viajes a competiciones internacionales para representar a nuestro país, de cómo practicarlo se está convirtiendo en una afición para potentados.

Los medios de comunicación tienen que ser prudentes y no vender la piel del oso antes de cazarlo. Días antes de la elección de Buenos Aires, hubo periodistas que informaron de que Madrid 2020 podía salir elegida en la primera votación logrando más de 50 votos. Aquello no sentó bien a los miembros del COI. Para futuras candidaturas recomendamos prudencia y publicar sólo noticias con fuentes contrastadas, lo que viene siendo practicar el periodismo.

La portada que no benefició a la candidatura de Madrid 2020.

Aprender a hacer lobby. Es una costumbre muy americana y está demostrado, vistos los resultados de las tres últimas elecciones de sede olímpica, que a los españoles no se nos da bien. Hacer lobby es convencer a personas influyentes de las bondades de tu proyecto. Parece que nosotros no lo hemos conseguido pese a que Madrid 2020 había sido el proyecto mejor valorado por los propios miembros del COI. Está claro que aquí alguien ha hecho lobby y no hemos sido los españoles.

Ahora no quedan ganas de presentarse, sobre todo porque, además, ese famoso 80% de infraestructuras ya construidas se habrá quedado obsoleto dentro de 11 años, pero a buen seguro que habrá gente que se lo plantee. Hay que reflexionar mucho sobre ello y, si la respuesta es que no se pueden corregir los defectos que aquí hemos apuntado, tenemos un gran problema. No sólo para albergar unos JJOO, sino también para desarrollarnos como sociedad.

– La crisis desnuda el deporte español

– Ventajas e inconvenientes de Madrid 2020

– Tres ciudades y un objetivo olímpico

 


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