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Por Sergio Ariza Lázaro

Tras repasar las mejores selecciones europeas de los años 70, 80 y primera parte de los 90, llegamos a finales del siglo XX y comienzos del XXI para rememorar a otros dos combinados históricos, la Yugoslavia de Dejan Bodiroga y, por supuesto, la España de Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, todavía en activo y que busca en el Eurobasket de Turquía una despedida a lo grande.

  • La Yugoslavia de Bodiroga: Un superclase a cámara lenta (Época de dominio: De 1997 a 2002)

A partir de 1991, Yugoslavia saltó en pedazos y se vio inmersa en una cruenta guerra. Primero se independizó Eslovenia, luego la siguieron Croacia, Bosnia y Herzegovina y, finalmente, Macedonia. A pesar de todo, serbios y montenegrinos siguieron utilizando el nombre de Yugoslavia. Eso sí, fueron sancionados por la ONU con tres años sin disputar competiciones internacionales (años 1992, 1993, y 1994). En 1995, en el Eurobasket disputado en Grecia, volvían a la competición. Tras la triste muerte de Drazen Petrovic, la gran estrella europea seguía siendo Arvydas Sabonis que cerca de los 31 años se acababa de proclamar campeón de Europa de clubes con el Real Madrid. A ese Eurobasket llegaba acompañado de Šarūnas Marčiulionis, en el mejor momento de su carrera, Arturas Karnišovas y los veteranos Kurtinaitis y Homicius. Pero Yugoslavia contaba con los restos del mítico ‘Dream Team’ europeo, Divac, Paspalj, Djordjevic, Danilovic, Savic y un joven de 22 años que acababa de ser elegido en el draft de la NBA por los Sacramento Kings, Dejan Bodiroga. Para añadir más morbo, el tercer equipo en discordia era Croacia, huérfana de Petrovic, pero con Kukoc, Radja, Vrankovic o Komazec en sus filas.

Dejan Bodiroga coincidió en Yugoslavia con Vlade Divac, uno de los mejores pívots europeos de la historia.
Dejan Bodiroga coincidió en Yugoslavia con Vlade Divac, uno de los mejores pívots europeos de la historia.

Las semifinales dieron como resultado un Lituania-Croacia y un Yugoslavia-Grecia. El primer partido se decantó a favor de los de Sabonis mientras en la segunda semifinal los yugoslavos se deshicieron de una Grecia en la que ya no estaba Gallis. La final prometía y se convertiría en uno de los mejores partidos de la historia del baloncesto europeo. Los yugoslavos ejercieron de tal y volvieron a sacar de sus casillas a Sabonis. Cuando el árbitro pitó una técnica al Zar lituano y, seguidamente, le eliminó por faltas los lituanos se llevaron las manos a la cabeza e hicieron una amago de retirada. Djordjevic se tuvo que acercar al banquillo lituano para hablar con Marčiulionis y convencerle de que volvieran a la pista. Así lo hicieron pero, al final, Yugoslavia se alzó con la victoria, guiados por los 41 puntos (con 9 de 12 en triples) del propio Sasha Djordjevic. La nueva Yugoslavia acababa de enterrar definitivamente la hegemonía de la dupla Sabonis-Petrovic en el baloncesto europeo. Bodiroga fue el tercer máximo anotador yugoslavo con 12 puntos. El MVP del campeonato para Marčiulionis fue un triste consuelo para los lituanos.

En 1996 los yugoslavos volvían a unos juegos olímpicos en Atlanta. La selección seguía siendo, básicamente, la que se acababa de imponer en el Eurobasket del año anterior. Bodiroga seguía sin ejercer de líder pero era el pegamento perfecto de la selección y acabó anotando 13 puntos en la final que perdieron contra la EEUU de Olajuwon, Shaquille, Pippen o Barkley. Su medala de plata confirmaba su nueva supremacía en el baloncesto europeo. En 1997 revalidaron todas las expectativas (a pesar de la renuncia de Divac y Paspalj) al repetir oro en el Eurobasket de Barcelona. Un campeonato en el que Djordjevic fue nombrado MVP y Bodiroga fue el jugador que más minutos disputó con su selección. Claro que fue al año siguiente, en el campeonato del mundo disputado en Grecia, cuando Bodiroga destaparía el tarro de las esencias y se convertiría en el MVP del campeonato, además del máximo anotador del mismo con 18 puntos por partido. Yugoslavia sumó un nuevo título aprovechando la ausencia de los jugadores norteamericanos de la NBA que estaban en pleno ‘lockout’. Su rival en la final fue la Rusia que dirigía el mítico Sergei Belov que pudo comprobar en primera persona quién era el nuevo ‘jefe’ del baloncesto europeo.

Tras no disputar el mundial de 1994 por sanción, Yugoslavia triunfó en 1998
Tras no disputar el mundial de 1994 por sanción, Yugoslavia triunfó en 1998

En 1999 se produjo el primer traspiés de la nueva Yugoslavia al tener que conformarse con el bronce en el Eurobasket de Francia. A pesar de la vuelta de Divac al equipo y la incorporación de Peja Stojakovic, Italia dio la sorpresa en semifinales y se reeditó la final de 1983 con idéntico resultado, Italia campeona y España plata. La inclusión de Bodiroga y Herreros en el quinteto ideal del campeonato no sirvió de consuelo a ninguno de los dos.

Claro que peor fue el resbalón de los Juegos Olímpicos de Sydney, donde fueron eliminados en cuartos de final por la Lituania de Jasikevicius y se quedaron fuera de la lucha por las medallas. Todo esto cambió en 2001 cuando Bodiroga se alzó con su tercer título continental en un torneo en el que debutaron los jugadores europeos que iban a marcar el nuevo siglo en Europa (desde su nueva posición como estrellas en la NBA), el alemán Dirk Nowitzki (máximo anotador del torneo con 29 puntos por partido que llevó a su país a la cuarta posición), el español Pau Gasol (bronce con España con 17,3 puntos por partido), el turco Hidayet Türkoğlu (plata con Turquía) o el ruso Andrei Kirilenko (con 19,2 puntos por partido). El MVP del torneo fue para un futuro All-Star de la NBA, Peja Stojakovic.

El Mundial de 2002 fue la culminación del periodo de hegemonía de la Yugoslavia de Bodiroga. En los cuartos de final se impusieron a los EEUU de jugadores como Paul Pierce, Reggie Miller o Jermaine O’Neal (que además jugaban en casa) y en la final vencieron a otro equipo con solera, la Argentina de Manu Ginóbili, Luis Scola y Andrés Nocioni. Fue en esta final donde Bodiroga dio su clase más magistral, impartiendo una lección de fundamentos a cámara lenta que deberían enseñar en todas las escuelas de baloncesto. Cuando la cosa se puso caliente el balón fue a manos de Bodiroga que metió los últimos siete puntos con los que su equipo forzó la prórroga, además de robar un balón a falta de cinco segundos que permitió la canasta ganadora de Divac. Sus 27 puntos fueron la guinda a su coronación como mejor jugador europeo de su generación.

En 2003 logra un triplete con el Barça, (Liga, Copa y Euroliga) y considera que ha llegado el momento de tomarse un respiro con la selección. En ese Eurobasket, celebrado en Suecia, el combinado balcánico se presenta por primera vez como Serbia y Montenegro pero queda eliminada en cuartos por Lituania que a la postre se alzaría con el título, ante el equipo que iba a relevar a Yugoslavia como referencia continental, la España de Pau Gasol.

En 2004 se produce el ansiado regreso de Bodiroga a la selección para los Juegos Olímpicos de Atenas pero también comienzan los síntomas del declive del jugador y del mal ambiente que se vive en la selección. Serbia y Montenegro es eliminada en la primera fase tras ganar un único partido y perder cuatro, entre ellos uno ante la España de Gasol y Navarro.

A pesar de todo, el hecho de que el Eurobasket de 2005 se disputase en Serbia, volvió a convertir al equipo de Bodiroga en los grandes favoritos para el título. Los que eran los actuales campeones del mundo quedaron emparejados en el mismo grupo que España y volvieron a caer contra el equipo de Navarro y compañía (Pau Gasol se había tomado el verano libre). Se confirmaba el cambio de ciclo. Eso sí, el genial alemán Dirk Nowitzki retrasó en un año el ciclo ganador de los españoles, al liderar a Alemania con 27 puntos y 7 rebotes en su victoria en semifinales por un punto. Por su parte, Serbia se despidió en octavos de final al perder contra Francia. En el vestuario varios jugadores se liaron a puñetazos entre ellos y Bodiroga decidió que aquello era el fin de su andadura con la selección.

Un triste final para uno de los jugadores con mejores fundamentos de la historia del baloncesto, no europeo, sino universal. Ése mismo del que algunos decían que era demasiado lento para la NBA pero que resultaba imparable en el uno contra uno. Si le defendía alguien más bajito, le posteaba, si era alguien más alto, le driblaba. El resultado casi siempre era el mismo, canasta para su equipo. En su país le pusieron dos apodos, uno el ‘Magic blanco’, el otro, simplemente, ‘Dios’.

  • La España de Pau Gasol y Navarro: Batman y Robin (Época de Dominio: Del 2006 al 2017)

Es imposible comentar esta historia sin resaltar una fecha, el 25 de julio de 1999, un grupo de chavales de 18 años se alzaba en Lisboa con el Mundial junior. En aquella selección destacaban Juan Carlos Navarro, autor de 27 puntos y elegido MVP de la Final, Felipe Reyes, que en aquellas alturas ya era el amo del rebote, o Raúl López, que era considerado el jugador con más calidad de aquella generación. Pero pocos apostaban que el hombre que se convertiría en el jugador clave de la selección dominadora de Europa en el Siglo XXI sería el larguirucho Pau Gasol, suplente en aquel campeonato.

Dos años después de aquella fecha, en 2001, Gasol, Navarro, Felipe Reyes y Raúl López llegarían a la selección absoluta y se colgarían su primera medalla, un bronce, siendo Gasol elegido en el mejor quinteto del campeonato. Al año siguiente, se sumó a la selección otro personaje fundamental, José Manuel Calderón, pero Dirk Nowitzki (posiblemente el mejor jugador europeo de la historia) se cruzó en su camino y España quedó eliminada por Alemania en cuartos de final. Eso sí, Gasol y compañía se dieron el lujo de derrotar a los EEUU de Pierce, Miller o Finley en la lucha por el quinto puesto.

En 2003 la España de Gasol alcanzó su primera gran final. Fue en el Eurobasket de Suecia, pero el conjunto lituano que lideraba Jasikevicius, impidió su primer título. En aquella selección ya estaba al completo el quinteto que se proclamaría campeón del mundo tres años después: Calderón, Navarro, Carlos Jiménez, Jorge Garbajosa y Pau Gasol. El mayor de los Gasol fue el máximo anotador del campeonato y compartió quinteto ideal junto al MVP, Jasikevicius, el también lituano Stombergas, el francés Tony Parker y el ruso Andrei Kirilenko. Con éstos dos últimos todavía quedaban bastantes batallas que librar.

España ya apuntó con la plata europea de 2003 lo que llegaría más adelante.
España ya apuntó con la plata europea de 2003 lo que llegaría más adelante.

España se presentó en los Juegos Olímpicos de 2004 siendo una de las favoritas. Los ‘chicos de oro’ se pasearon en la primera fase, donde vencieron sus cinco partidos ante rivales como la Yugoslavia de Bodiroga o la Argentina de Ginóbili (que a la postre sería la campeona). Pero, por caprichos del destino, a España le tocó enfrentarse en cuartos de final a EEUU que había quedado cuarta de su grupo tras perder ante Puerto Rico y Lituania. A pesar de todo, un imperial Pau con 29 puntos estuvo a punto de eliminar al equipo norteamericano pero a Stephen Marbury le dio por rememorar sus días de gloria en el playground y sus 31 puntos pusieron el punto final al suelo olímpico. Luego llegarían dos derrotas más ante los EEUU en las Olimpiadas pero tendrían un sabor más dulce. Ese campeonato también supuso el debut con la selección de otra de sus piezas más importantes, Rudy Fernández.

2005 pudo ser el comienzo de la hegemonía de España pero Pau Gasol decidió tomarse el verano sabático tras varias temporadas en la NBA. Con Navarro como gran estrella España solo cayó por un punto en semifinales, otra vez ante el gran Dirk Nowitzki y su Alemania. Eso sí, Grecia impidió en la final que el mejor jugador de su generación consiguiera un título con su selección mientras España se quedó sin subir al podio al perder contra Francia en la lucha por la medalla de bronce.

En 2006, los ‘juniors de oro’ alcanzaron la gloria en Japón al proclamarse campeones del mundo ante Grecia. Fue la primera vez en la historia del torneo, que se disputa desde 1950, que vio una final en la que no estuvieran uno de estos dos equipos, EEUU y Yugoslavia. El torneo fue una exhibición de los chicos de Pepu Hernández que no perdieron ningún partido y ganaron en las rondas finales a Serbia y Montenegro, Lituania, Argentina y Grecia (que dio la sorpresa del campeonato al eliminar a EEUU en semifinales). La final fue un paseo, 70 a 47, a pesar de que Pau Gasol (MVP del partido) no la pudo disputar por lesión. Fue el primer campeonato de su hermano Marc, que pronto se convertiría en otro de los pilares de la selección.

Puede que la mayor espina de este equipo sea que en pleno dominio se perdiera la final en casa en el europeo de 2007. Pau Gasol tuvo en sus manos el último lanzamiento para proclamarse campeón pero el aro del Palacio de los Deportes de Madrid lo rechazó y el título fue para la Rusia de Kirilenko. Si hubieran ganado el título de Madrid, la selección de Gasol podría haber repetido el logro de la URSS de Belov y la Yugoslavia de Dalipagic al conseguir tres europeos consecutivos.

2008 fue otro año de gloria para la selección de ba-lon-ces-to. Nunca una plata tuvo un sabor tan dulce. EEUU se presentaba en Pekín con el segundo mejor equipo de su historia tras el primer ‘Dream Team’. Kobe Bryant, LeBron James, Dwayne Wade, Chris Paul, Carmelo Anthony o Chris Bosh eran parte del temible equipo americano. Tras una derrota abultada ante los NBA en la primera fase, todos esperaban que la final fuera un paseo militar estadounidense. No lo fue. Los NBA tuvieron que dar lo mejor de sí mismos para evitar la derrota. Como todo partido igualado, hubo polémica arbitral, pero al final los americanos se impusieron gracias a la excelencia de gente como Bryant y Wade en los momentos decisivos. Aun así aquella derrota supo a victoria.

En 2009 España logró, al fin, coronarse como campeona europea tras seis subcampeonatos. Los ‘chicos de oro’ seguían haciendo historia y Pau Gasol se coronaba como MVP del campeonato. En 2010, con la ausencia de Pau, hubo otro pequeño borrón en el Mundial que coronó a Kevin Durant. España cayó en cuartos de final gracias a un triple en la última jugada del serbio Teodosic. En 2011, con la vuelta de Pau Gasol, España repitió título en el Europeo y Navarro sucedió a su amigo como MVP. En la final se impusieron al que se iba a convertir en su pero rival, la Francia de Tony Parker.

Pau y Navarro son los referentes de la mejor generación del baloncesto español. (Foto: FIBA Europa)
Pau y Navarro son los referentes de la mejor generación del baloncesto español. (Foto: FIBA Europa)

Los Juegos Olímpicos de Londres no fueron como los Pekín, la selección que dirigía Sergio Scariolo hizo una mala primera fase de grupos, ganando de un solo punto a Reino Unido y perdiendo sus dos últimos partidos ante Rusia y Brasil. Las críticas arreciaron y muchos pensaron que España quedaría eliminada en cuartos de final ante la Francia de Parker. No fue así, los Gasol, Navarro, Rudy y compañía sacaron su talento competitivo y acabaron con Francia, Rusia y se plantaron en su segunda final olímpica consecutiva ante EEUU. Era la tercera vez que los NBA se cruzaban en el camino olímpico de los ‘juniors de oro’, la mejoría que se vio en el campeonato se confirmó en la final donde los Lebron, Durant (máximo anotador con 30 puntos), Kobe y demás estrellas tuvieron que sudar de lo lindo para imponerse por 107 a 100.

En el 2013 España quedó huérfana al ser el primer campeonato en más de diez años en el que no participaron ni Pau Gasol ni Juan Carlos Navarro. A pesar de todo, la selección se sobrepuso a un mal inicio y se clasificó para semifinales donde perdieron por tres puntos con la que, a la postre, sería la selección campeona, Francia. Al final la medalla de bronce se dio por buena en un equipo que siempre ha sido una pila por encima de todo como prueba este documental estrenado entonces.

En 2014 la selección volvió a confirmar que ser la anfitriona no le trae suerte. A pesar de la vuelta de Gasol y Navarro, España cayó en cuartos de final del mundial de España ante la que parecía ser su nueva bestia negra, Francia. Pero la mejor selección española de la historia es testaruda y, al año siguiente en el Eurobasket de Francia, vengó la afrenta de Madrid eliminando a los locales en semifinales para después derrotar a Lituania en la final y conseguir así su tercer corona europea, las tres con Sergio Scariolo en el banquillo. Con su medalla de bronce en los Juegos de Río tras caer con Estados Unidos en semifinales, España volvíó a confirmar que es la mejor selección europea del siglo XXI, una condición que ahora pretende revalidar en Estambul para despedir a lo grande a uno de sus dos grandes estandartes, Juan Carlos Navarro.

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