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Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

A finales de los años ochenta y principios de los 90, el ciclismo colombiano, al igual que el fútbol, atravesó una época dorada. Curiosamente ahora, más de veinte años después, vuelve a repetirse este gran momento en los dos deportes. Si con el balón redondo la pujante Colombia de Radamel Falcao va camino de clasificarse para el mundial de Brasil, su ciclismo también está de enhorabuena. En las dos ruedas los jóvenes talentos colombianos están dando mucho que hablar y no es descabellado que alguno de sus nuevos talentos pueda pronto llevarse una gran Clásica, algo que han rozado esta primavera, o una gran vuelta, algo solo logrado por Lucho Herrera, “El Jardinerito”, en la Vuelta a España de 1987. Pero los “escarabajos” del siglo XXI no sólo suben, son auténticos todoterreno. Antes de conocerlos, hagamos un poco de historia.

Lucho Herrera superó a Pedro Delgado para imponerse en la Vuelta a España de 1987.
Lucho Herrera superó a Pedro Delgado para imponerse en la Vuelta a España de 1987.

 

Los dorados ochenta y noventa

Sin duda, en la mitología del ciclismo colombiano destaca Lucho Herrera, por su triunfo en la Vuelta a España del 87, sus puestos destacados en el Tour (quinto y sexto) y sus treinta victorias como profesional, con triunfos de etapa y de la clasificación de la montaña en la Vuelta, el Giro y el Tour (tres victorias). Su problema, la contrarreloj. A su lado y contemporáneo en el tiempo, Fabio Parra, quizá no tan buen escalador como Herrera pero, sin duda, un corredor más completo ya que se defendía mejor en la contrarreloj y en el terreno llano. Su gran logro, ser el único latinoamericano en pisar el podio del Tour de Francia con su tercer puesto en 1988. Un año después, estuvo a punto de llevarse la Vuelta a España y sólo 35 segundos defendidos con uñas y dientes por Pedro Delgado en la histórica etapa de la sierra madrileña le apartaron del sueño. En el podio los acompañó Óscar de Jesús Vargas, otro de los ciclistas colombianos destacados de la época junto a Pacho Rodríguez.

 

Además, en aquel momento también había escuadras colombianas que competían en las principales vueltas como el Café de Colombia en el que también destacaron nombres como Patrocinio Jiménez, Edgar Corredor, Henry Cárdenas o Martín Farfán. El otro equipo colombiano destacado en aquellos años fue el Ryalcao Postobón. Algo posteriores en el tiempo destacaron, aunque ya de forma aislada, corredores como Oliverio Rincón, con victorias en las tres grandes vueltas y Nelson “Cacaíto” Rodríguez, un escalador muy combativo que consiguió triunfar en una etapa del Tour. Junto a ellos, Alvaro Mejía, un corredor muy completo que obtuvo un gran cuarto puesto en el Tour de 1993 aunque su carrera fue muy corta

Años 2000

A finales de los años 90 el ciclismo colombiano vio cómo su brillo se apagaba lentamente y tan sólo Santiago Botero compitió a un gran nivel aunque ya era otro tipo de corredor. Botero es el ciclista colombiano con más triunfos en etapas del Tour de Francia junto a Lucho Herrera (tres) y destacó especialmente en la contrarreloj siendo campeón y subampeón del mundo. El ciclista de Medellín tampoco iba nada mal en la montaña y llegó a vencer en su clasificación en el Tour de Francia en el año 2000 mientras dos años después fue cuarto en la “La Grande Boucle”. Entre sus sombras, figurar como uno de los clientes de Eufemiano Fuentes en la Operación Puerto y una sanción de seis meses por positivo por testosterona, aunque su médico en el Kelme alegó que su organismo la producía de forma natural. Junto a Botero, tan sólo el esprínter Leonardo Duque, aún en activo, y el desafortunado Mauricio Soler (sufrió una grave caída en 2011 que le obligó a retirarse) han destacado en el ciclismo colombiano de los últimos años antes de la prometedora nueva generación.

Santiago Botero, el primer colombiano campeón del mundo en contrarreloj.
Santiago Botero, el primer colombiano campeón del mundo en contrarreloj.

Los escarabajos del siglo XXI

Ahora los nombres del nuevo ciclismo colombiano son otros y no se limitan a ser buenos escaladores, de hecho quizá no sean ciclistas tan especializados, pero sí más completos. Algunos aún son gregarios de lujo en sus equipos aunque tienen carta de libertad en algunas pruebas y pronto pueden llegar incluso a ser jefes de filas en sus equipos. Repasamos los nombres,  características y principales logros de los cuatro grandes (a nuestro juicio) ciclistas colombianos del momento.

Carlos Betancur: A sus 23 años quizá es el menos conocido de los nuevos talentos del país sudamericano pero recientemente ha brillado en las Clásicas de primavera rozando el triunfo en la Flecha Valona en la que finalmente fue tercero mientras que en la Lieja-Bastoña-Lieja ha sido cuarto. Betancur corre en el equipo francés AG2R La Mondiale y se caracteriza por su facilidad y brillante estilo cuando la carretera se empina aunque en el llano también cumple sobradamente.

Sergio Luis Henao: Integrante del todopoderoso equipo Sky, es un ciclista tardío que empezó a montar en bicicleta a los 16 años. Actualmente, a sus 25, Sergio Henao es un reputado escalador que se defiende muy bien en el resto de terrenos como lo prueban sus victorias de etapa en pruebas como la última Vuelta al País Vasco, su segundo puesto en la última Flecha Valona o haber terminado noveno en el último Giro de Italia. Henao es uno de los lugartenientes de lujo de Bradley Wiggins y Chris Froome y en el próximo Giro intentará ayudar a Wiggins a conseguir el título.

Rigoberto Urán: El más “veterano” entre los nuevos ciclistas colombianos, aunque sólo tiene 26 años. Su gran actuación en los Juegos Olímpicos de Londres en agosto de 2012 fue clave para esta nueva hornada de talentos. Urán rozó la gloria y sólo el insigne y sorprendente campeón olímpico Alexander Vinokourov le privó de hacer historia como el primer colombiano campeón olímpico en ciclismo. Pero su gesta sirvió para hacer creer más a sus jóvenes compatriotas en sus posibilidades. Como Henao, corre en el Sky y también participará en el Giro como gregario de Bradley Wiggins, aunque no es descartable que brille con luz propia ya que el año pasado fue séptimo en la clasificación final.

Sergio Henao rozó ser campeón olímpico en Londres. Tan sólo Alexander Vinokourov le privó del sueño.
Rigoberto Urán rozó ser campeón olímpico en Londres. Tan sólo Alexander Vinokourov le privó del sueño.

Nairo Quintana: El más joven de la nueva hornada del ciclismo colombiano es, a sus 23 años, un diamante en bruto que el equipo Movistar va puliendo poco a poco aunque ya emite sus primeros destellos como con su reciente triunfo en la Vuelta al País Vasco, en donde él y Henao ganaron además una etapa cada uno. Con sólo veinte años se llevó el Tour del Porvenir, una carrera que suele ser cantera de futuros campeones. Quintana está en muy buenas manos con Eusebio Unzue guiando su carrera y tiene plena confianza en sus posibilidades, tanto que hasta no tiene inconveniente en decir públicamente que se ve como un posible ganador del Tour de Francia. Gran escalador, buen contrarrelojista y con una madurez impropia de su edad, apunta a gran campeón. El futuro es suyo.

Las claves de la nueva generación

Entre las claves de este nuevo grupo de talentos, un país cada vez más próspero y con menos problemas internos, el entrenamiento en altura y la prontitud con la que han empezado a competir en Europa acostumbrándose rápidamente a correr  en la élite. Pero también, como relata al diario “El Espectador” Héctor Urrego, “La actuación de Rigoberto Urán en los Juegos Olímpicos de Londres fue la plataforma de despegue de nuestros ciclistas en este tipo de carreras. Se dieron cuenta, él y sus compañeros de generación, de que podían ganar. Son muchachos que viven y corren en Europa, que están adaptados y que no tienen ningún tipo de complejo. No se achican ante ningún rival y no se dejan afectar ni por el frío ni por las condiciones adversas”. Y como también asegura uno de nuestros protagonistas, Carlos Betancur, la lucha por un ciclismo más limpio también ha beneficiado a los ciclistas colombianos: “Hay muchos más controles antidopaje y el pasaporte sanguíneo. Nosotros nos entrenamos en altitud. Tenemos esa ventaja”.

 Nairo Quintana tras ganar la Vuelta al País Vasco. Es la gran esperanza del nuevo ciclismo colombiano.

Nairo Quintana tras ganar la Vuelta al País Vasco. Es la gran esperanza del nuevo ciclismo colombiano.

Gracias al brillante momento de sus ciclistas, Colombia ocupa hoy el segundo puesto en el escalafón de naciones de la Unión Ciclística Internacional, por detrás de España y delante de Bélgica. En el próximo Giro de Italia tomarán la salida hasta 14 ciclistas colombianos, una prueba más de que el sol brilla de nuevo para el ciclismo colombiano.

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