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Por Daniel Riobóo Buezo 

China es una nación tan fascinante como fundamental para comprender el mundo de hoy. Es el país más poblado del planeta, el tercero en extensión territorial y ya ha conseguido situarse como la segunda potencia económica universal. Además, es una de las civilizaciones más antiguas del mundo y , culturalmente, es la madre de las demás culturas del este de Asia. Pero, si bien por su geografía y organización política se había mantenido un tanto aislada e impermeable a las influencias exteriores, en los últimos años esto también está cambiando y la apertura económica y cultural está provocando grandes cambios en los hábitos de consumo y el deporte no podía estar al margen.

Si bien ha tardado, la pasión por el fútbol finalmente ha llegado a China (Foto: http://blogs.globalasia.com/)
Si bien ha tardado, la pasión por el fútbol finalmente ha llegado a China (Foto: http://blogs.globalasia.com/)

La paulatina adopción del fútbol como deporte de masas

Históricamente volcados hacia la práctica del tenis de mesa por tradición y por espacio necesario para practicarlo, los chinos también se habían aficionado en las últimas décadas a otros deportes en donde han tenido estrellas, como el baloncesto (Yao Ming) o el atletismo donde en los años 90 las mediofondistas y fondistas chinas (Liu Dong, Qu Yunxia y Wang Junxia) superaron distintos récords del mundo. Pero, desde hace unos años, China se ha volcado finalmente con el fútbol. Como no podía ser de otra forma, paralelamente a su mayor apertura al exterior, también se ha unido a los países apasionados por el deporte más popular del planeta.

Primero el gigante asiático comenzó siendo sede de las giras veraniegas de algunos de los mejores equipos de Europa que ven en el mercado chino un filón por explotar para conquistar sus enormes audiencias televisivas y vender su producto ante la cada vez mayor capacidad adquisitiva de sus habitantes, amantes por otra parte del consumismo cuando pueden permitírselo.  Posteriormente empezó a alojar partidos oficiales de algunas competiciones europeas como la Supercopa de Italia que ha disputado cuatro ediciones ya en China desde 2009. Y, finalmente, decidió apostar por relanzar su liga nacional para convertirla en la más poderosa de Asia y competir poco a poco con las grandes ligas europeas.

La Supercopa de Italia ya ha disputado cuatro finales en suelo chino.
La Supercopa de Italia ya ha disputado cuatro finales en suelo chino.

La historia de la liga de fútbol china

La Superliga nació en 2004 tras refundarse la Liga China Jia-A, la primera competición futbolística profesional que tan sólo existía desde 1994. Desde entonces ha ido introduciendo cambios paulatinamente. Primero se amplió a 16 equipos y, desde 2007, cuenta con un sistema de ascensos y descensos a la China League One, la segunda división. Además, al igual que las ligas japonesa o surcoreana y que la liga de Estados Unidos, se disputa durante los meses de primavera y verano, desde marzo a noviembre, para evitar los rigores del gélido invierno chino. Además de la liga y al igual que en Europa, cada temporada se disputa la Copa de China y sus mejores cuatro equipos participan en la Liga de Campeones de Asia.

El interés en la liga nacional ha progresado en paralelo a los resultados de su selección ya que, tras no clasificarse para el mundial de 1998, decayó la afición y, sólo tras clasificarse para la Copa del Mundo de 2002, volvió a atraer más atención y es cuando decidió impulsarse de nuevo cambiando de nombre en 2004 y obligando a los equipos a cumplir una serie de exigencias económicas así como fomentar la cantera y limitar la contratación de jugadores extranjeros.

Desde entonces la repercusión de la Superliga ha ido aumentando si bien también se ha visto envuelta en varios escándalos relacionados con las apuestas y el presunto amaño de partidos que incluso provocaron que en 2009 la Federación china descendiera a dos equipos por ese motivo.

El poderío económico de la nueva Superliga

La nueva edición de la Superliga china comenzó el cinco de marzo con la mejor nómina de jugadores de su historia y asombrando al mundo con sus fichajes millonarios en el mercado de invierno. Estos han sido posibles gracias al jugoso nuevo contrato de derechos de televisión que ha firmado con la empresa Ti’ao Power por 1.125 millones de euros para el período 2016-2020 y que multiplica por casi treinta veces el anterior contrato ya que supone unos futuros ingresos anuales por televisión de unos 230 millones de euros, frente a los 7,1 millones pagados por la temporada 2015.

Esta nueva inyección económica también ha repercutido en los clubes, que han recibido unas cantidades que les han permitido lanzarse al mercado realizando fichajes multimillonarios en busca de jugadores contrastados. El mayor desembolso ha sido por parte del Jiangsu Suning que ha desembolsado 50 millones de euros por el centrocampista brasileño Alex Teixeira, los 42 del Guangzhou Evergrande por el ex delantero colombiano del Atlético de Madrid Jackson Martínez o los 18 también pagados por el Jiansu Suning por el brasileño Ramires.

El colombiano Jackson Martínez ha sido el fichaje más caro de la historia de la liga de fútbol china.
El colombiano Jackson Martínez ha sido el segundo fichaje más caro de la historia de la liga de fútbol china.

Pero los fichajes a golpe de talonario no han hecho más que comenzar y, para la próxima edición, los equipos chinos más boyantes volverán a intentar conquistar a estrellas europeas como Yayá Touré, Hazard, Falcao o Ibrahimovic ya que sus ingresos televisivos por temporada ya se acercan a los de las grandes ligas europeas con las que esperan competir de igual a igual en unos años. Además, los clubes también están importando la sabiduría en los banquillos. Primero fue con la contratación de José Antonio Camacho como seleccionador chino y,, posteriormente, los propios equipos han apostado por entrenadores con pedigrí como Marcelo Lippi, Luiz Felipe Scolari o Gregorio Manzano.

Luiz Felipe Scolari es la última gran adquisición en los banquillos de la Superliga china.
Luiz Felipe Scolari es la última gran adquisición en los banquillos de la Superliga china.

Y es que, frente a la política de limitación de salarios por franquicias de la MSL de EEUU, la Superliga china permite a los clubes ofrecer salarios astronómicos, lo que la está convirtiendo en la liga más poderosa económicamente fuera de Europa. Además, paralelamente la asistencia a los estadios está creciendo exponencialmente y, en la pasada temporada promedió 22 mil espectadores por partido, cerca de la asistencia media en Italia y Francia y la próxima construcción de estadios con más capacidad podría hacer que pronto superara a la liga española, la tercera en número de aficionados en Europa tras la Bundesliga y la Premier League.

Y es que si en los noventa el dorado para los grandes jugadores en el tramo final de su carrera fue la liga japonesa y en los años 2000 los campeonatos qatarí o saudita, en esta década son China y EEUU quienes han apostado por fichar a grandes estrellas de Europa, normalmente en sus últimos años de carrera pero no siempre ya que los fichajes de esta temporada en China son de jugadores en una edad óptima si bien no atravesaban un buen momento en sus clubes. Esto ya se está notando en sus éxitos continentales ya que dos de las tres últimas ediciones de la Liga de Campeones Asiática han sido conquistadas por el mejor equipo chino, el Guangzhou Evergrande (en 2013 y 2015).

El Guangzhou Evergrande es el último campeón de la Liga de Campeones de Asia.
El Guangzhou Evergrande es el último campeón de la Liga de Campeones de Asia.

Las peculiares normas de la liga china de fútbol

Si bien la Superliga ha adaptado su formato a las competiciones europeas, la liga del gigante asiático aún mantiene ciertas peculiaridades. En China la normativa tan sólo permite a los clubes contratar a 5 jugadores extranjeros y ninguno de ellos puede ser portero, una regla un tanto incomprensible porque de poco sirve tener un buen equipo sin un guardameta de garantías.

Además, el actual régimen comunista ha decidido incluir en sus planes educativos el deporte rey, una actividad que se trata en las escuelas y a la que el propio presidente chino ha dado prioridad, harto de los fracasos de la selección china en el deporte más global. Si se trata de una estrategia a corto o largo plazo solo el tiempo lo dirá pero, de momento, parece que en China apuestan fuerte por el fútbol.

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