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Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

México acogió su segundo mundial en 1986 tras haber pasado tan sólo 16 desde que organizó el de 1970. ¿La razón? Colombia había sido designada por la FIFA en 1974 como sede pero debía cumplir una serie de requisitos, especialmente en cuanto a la capacidad de los estadios que lo albergarían y a las infraestructuras aunque, más allá de ellos, el clima de inseguridad causado por las guerrillas y el narcotráfico así como la inestabilidad política pesaron mucho en su renuncia a organizarlo, una decisión que estuvo rodeada de una encendida polémica. Así, en 1983 se buscó un nuevo país organizador y el país azteca consiguió de nuevo el premio de organizar una Copa del Mundo en la que Maradona asombraría al mundo para llevar a Argentina a levantar su segunda copa Jules Rimet. Eso sí, la canción oficial, obra de Juan Carlos Abara, no estuvo a la altura de lo visto sobre el césped.

El mundial de 1990 volvió a Europa, al hogar de la tricampeona Italia. No fue el mejor mundial al que hemos podido asistir futbolísticamente y se repitió la final de 1986 aunque con diferente desenlace. En esta ocasión Alemania se llevó su tercer mundial mientras Argentina, de nuevo comandada por Maradona, tuvo que conformarse con ser segunda. En cuanto a su canción oficial, interpretada a dúo por Edoardo Benato y Gianna Nannini, sí dejó huella como una de las mejores de las citas mundialistas, en parte por su mensaje positivo que incita a perseguir los sueños.

En 1994, en un intento por impulsar el fútbol masculino en EEUU, la FIFA otorgó la celebración del mundial al país norteamericano donde aún hoy sigue siendo un deporte menor comparado con el fútbol americano, el béisbol o el baloncesto. El Brasil más conservador hasta la fecha se llevó su cuarta copa ante Italia en una final sin pena, gloria ni goles y que se decidió desde el punto de penalti tras terminar 0-0 después de 120 minutos. El himno oficial del campeonato, en la línea patriótica habitual en Estados Unidos, se llamó “Gloryland” y fue interpretada por el cantante soul Daryl Hall.

Mucho más pegadiza que la canción estadounidense fue “La Copa de la Vida”, el contagioso himno del mundial de Francia 1998. Sorprendentemente, los franceses no eligieron a un artista local para el himno oficial de un mundial del que recordaremos a la Francia multiétnica comandada por el gran Zinedine Zidane y que consiguió minimizar a Brasil para vencer 3-0 en la final y coronarse merecidamente campeona en París. Por lo demás, Ricky Martin y su ritmo caribeño pusieron al mundo a bailar con una de las canciones más conseguidas de los mundiales y, probablemente, la más recordada.

El mundial de 2002 fue novedoso por dos razones, por primera vez se disputaba en Asia y, además, fue organizado por dos países, Corea del Sur y Japón. La FIFA se apuntó un tanto llevando el gran torneo hacia los mercados emergentes asiáticos y la organización fue un éxito aunque los arbitraje,s que claramente beneficiaron a Corea del Sur contra Portugal, Italia y España, sembraron ciertas sospechas. Brasil y Alemania se vieron las caras en una final en la que la Canarinha consiguió su quinto campeonato. La canción oficial, con ritmo electrónico y sin letra, fue compuesta por el teclista y compositor griego Evangelos Odysseas Papathanassiou, más conocido como Vangelis.

Treinta y dos años después de haber organizado su primer mundial, Alemania volvió a ser sede en 2006, aunque esta vez Italia les despertó de su sueño de volver a ser profetas en su tierra. Posteriormente los italianos terminarían venciendo a Francia en una final que será tan recordada por el cabezazo de Zidane a Materazzi como por haberse decidido de nuevo en los penaltis. Los transalpinos lograron así su cuarto campeonato mientras la canción oficial fue encargada al cantante local Herbert Grönemeyer que con su acertada “Celebrate the day” proponía la unión entre pueblos a través del fútbol.

Por fin llegamos a 2010, el primer mundial disputado en África, una oportunidad que el continente negro y, más concretamente Sudáfrica, no desperdició para mostrarle al mundo que es capaz de organizar con éxito un evento deportivo de primera magnitud. Sobre el terreno de juego, la hasta entonces desafortunada España, consiguió hacer buenos los pronósticos para llevar hasta la cima a una generación inolvidable de futbolistas que ha enlazado tras grandes torneos consecutivos venciendo y que buscará el más difícil todavía en la cita de Brasil. Sudáfrica 2010 también nos recordará su celebrada canción, el contagioso “Waka Waka” (Esto es África) de la colombiana Shakira, un canto al optimismo y al mestizaje.

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