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Por LUIS MURILLO ARIAS 

Cuando en los diarios deportivos se habla de bestias de la naturaleza normalmente se refieren a nombres como Usain Bolt, Rafa Nadal, Cristiano Ronaldo o Alberto Contador. En definitiva, las estrellas de los deportes más mediáticos. Se dice que el ciclismo es uno de los más duros por pasar tantas horas encima de la bicicleta subiendo puertos colosales por carretera. Pero existe también otra raza de deportistas, entre los que se encuentra el catalán Kilian Jornet, que entrenan siete horas diarias y pueden estar mucho más tiempo corriendo por la montaña o esquiando, con unos esfuerzos mucho mayores y haciendo de la capacidad de sufrimiento el modo de vida. Aunque a algunos pueda sorprender, ésta es la manera que tiene este atleta de 26 años de disfrutar de su existencia. Para ellos, ésta es su pasión y, según el propio Jornet, el mayor fracaso que uno puede tener en la vida es no disfrutar con lo que se hace, perder el placer a una cosa que te gustaba. Cuántos tendrían que aplicarse el cuento y qué pocos pueden hacerlo. Él mismo reconoce que es necesario tener un punto de egoísmo para lograrlo. Es un hombre pegado a su iPhone, a sus guías de montaña, a un libro para desconectar de la misma, y aislado del mundo para disfrutar de ella. Y para él, disfrutar es batir todos los récords habidos y por haber en carreras de montaña.

Kilian Jornet es el paradigma del ‘todo por un sueño’

En los días finales del verano, Kilian fue noticia por dos motivos. Primero porque subió la cima del Cervino, en los Alpes, por la cara italiana en 2 horas 52 minutos y 2 segundos, lo que constituía el récord de esa ascensión. La anterior marca estaba en manos de Bruno Brunod en poco más de un cuarto de hora más en 1994. Y la regunda razón por la que ha estado de actualidad es por haber sido rescatado junto a una compañera en el Mont Blanc por la gendarmería francesa cuando las condiciones atmosféricas se pusieron complicadas y se dio cuenta de que iba con un equipaje muy ligero. Su “imprudencia” fue criticada por el encargado adjunto de Seguridad en las montañas de Chamonix: “A la montaña se debe ir con el equipo adecuado”. También provocó un debate en las redes sociales. Incluso el montañero Sebastián Álvaro, artífice del programa de televisión Al filo de lo imposible, comentó en la Cadena Ser que el joven no respetaba la montaña. El propio Kilian publicó en su blog que quizá fue poco previsor y que hay que aprender de los errores. Es muy joven y todavía tiene mucho que madurar. Eso no quita que en esto de correr por la montaña, ya sea con esquíes o con zapatillas, es un prodigio, y que el alpinismo no se le da nada mal.

Por qué esta afición por la montaña

Kilian se crió con sus padres y su hermana en el refugio de montaña de Cap del Rec, situado en la estación de esquí de fondo de Lles de Cerdaña, en el pirineo catalán. Su infancia transcurrió a más de 2000 metros de altura y, para divertirse, en lugar de ver la televisión o jugar al fútbol, jugaba a atrapar animales, a correr detrás de su hermana, a deambular por caminos de montaña, a disfrutar, en definitiva, de la naturaleza en su sentido más puro. No cree en Dios, pero sí cree en la naturaleza y en que estar cada día en la montaña te ayuda a escucharla cuando te habla, a distinguir la personalidad diferente de cada una en función de los vientos. A los cinco años llevaba ya unos cuantos 3000 en sus piernas, entre ellos el Aneto. A los diez había hecho la travesía del pirineo integral y algunos 4000.

Qué deportes practica

Según él mismo publica en su web, al año recorre unos 7000 kilómetros corriendo por montaña, unos 6000 esquiando, unos 1000 en bicicleta, unos 50.000 en coche y demasiados en avión. Pasa seis meses al año haciendo esquí de montaña y el resto del tiempo también en la montaña pero con zapatillas. Cuando era más joven se apuntó en una lista todas las carreras de la Copa del Mundo de esquí de montaña y todas las de trailrrunning que quería ganar. Todas, absolutamente todas, están tachadas. Pero, para él, lo importante no es el objetivo cumplido, sino todo lo que ha tenido que hacer para lograrlo. Al haberlo ganado todo, se plantea nuevos retos. De ahí el alpinismo. No cree en los ídolos, pero si tuviera que elegir un referente, sería Walter Bonatti. Y Stéphane Brosse, de quien tuvo un póster colgado en la pared cuando era niño, que luego fue amigo y compañero de carreras, y que más tarde falleció en la montaña. Sabe que la muerte está siempre cerca, pero no por eso deja de perseguir su sueño.

Superados todos los retos en el Ultra-Trail y el Skyrunning, Kilian se lanzó a nuevos objetivos.

Cuál es su método de entrenamiento

Ninguno científico, fundamentalmente entrenar muchas horas. Se basa mucho en el feeling, en lo que le apetece: subir un monte, atravesar un valle, etc. Por la mañana entrena entre tres y cinco horas y por la tarde unas dos. De noviembre a mayo, esquí de montaña (30-35 horas las semanas de carga, 20 las normales y 15 cuando está en competición). De mayo a noviembre, trailrunning. El 80% es corriendo en montaña y el resto con bici de carretera. Entre 20 y 35 horas las semanas de entreno y unas 16 horas las de competición. Sólo descansa ocho o diez días al año y se pega, como mucho, cinco o seis fiestas.

Para seguir su entrenamiento sigue varios principios: el de individualidad, que indica que cada persona tiene unas condiciones físicas y, por tanto, debe encontrar la práctica que le venga bien. El de especificidad, que indica que el entrenamiento tiene que reproducir lo mejor posible las condiciones de la competición. Es decir, si vamos a correr en montaña, debemos entrenar en montaña. El principio de sobrecargas. Cada entrenamiento implica una carga de trabajo, por tanto, es necesario el descanso. El de continuidad: es mejor entrenar poco muchos días que mucho un solo día. Y, por último, el de recuperación. Es parte del entrenamiento. Hay que estar relajado, estirar, beber.

Según Jornet, hay tres factores que influyen en el rendimiento que da una persona en una competición. Por un lado está el físico, dentro cual encontramos la alimentación, el entrenamiento y la genética. Por otro, el mental. Es importante encontrarse motivado, estar feliz, tener capacidad de sufrimiento. Y, por último, el material, en el que influyen el equipo y la técnica. La unión de los tres es la clave del éxito.

Kilian se desnudó en la cima del Mont Blanc para protestar por el calentamiento climático y el deshielo de los glaciares.

Qué come y qué bebe

No sigue ninguna pauta alimentaria. Su secreto es comer bien y equilibrado, pero con lo que tiene por casa, sobre la marcha. Ingiere poca carne ya que su madre es vegetariana y por ese motivo nunca ha sido un gran carnívoro. Por otro lado, es famoso por ser un gran amante de la nutella. A esto Kilian responde que hay que darse un placer de vez en cuando, puesto que uno de los principios que sigue es el de ser feliz para estar motivado. Dado que entrena muchas horas, hay que ingerir calorías para después quemarlas. A veces entrena en ayunas, puesto que le cuesta activarse para comer nada más levantarse. Es, sobre todo, pereza a la hora de desayunar, contraviniendo todas las leyes de la nutrición. No modifica sus hábitos alimentarios en cuanto a las carreras en las que compite. Lo que sí cambia sus rutinas es la meteorología, como a todo bicho viviente. En verano come cosas frescas y en invierno platos calientes.

En cuanto a los líquidos, durante las carreras cortas bebe poco y, sobre todo, no transporta mucha bebida para no llevar peso. Lo justo para tomar algunos geles diluidos. En carreras largas intenta beber antes de tener sed. En cualquier caso, al beber poco en los entrenamientos, tampoco lo hace en demasía en competición porque puede tener problemas digestivos. Es una cuestión genética pues, al no sudar mucho, tampoco necesita tanta agua.

Podéis leer más sobre su alimentación en esta entrevista que le hicieron en el New York Times.

Qué ha escrito

Kilian es un apasionado de la lectura y de la escritura. No en vano, es el típico que duerme con un boli y un cuaderno en la mesita de noche por si acaso se le ocurre una idea o le viene la inspiración en plena vigilia. Por ese gusto por la escritura surgió Correr o Morir, el diario de un prodigio de la naturaleza, sus vivencias que mezclan realidad y ficción. En él cuenta su filosofía de vida que se basa en el sacrificio para perseguir sus retos. En la persecución de un sueño. En la trasmisión de un mensaje. Las historias que puede contar un corredor de ultratrail y campeón mundial de skyrunning, una de las carreras más duras del planeta.

 En qué proyectos ha estado inmerso

Los Kilian’s Quest. Se trata de una serie de videos a lo largo de varias temporadas que mostraban cómo era la vida de este deportista y su relación con la montaña cuando sólo era conocido dentro del círculo cerrado de las carreras de montaña que disputaba. Fue gracias a la apuesta de uno de sus patrocinadores, Salomon, que hizo que su figura trascendiera hasta ser conocido mundialmente. Mostró sus proyectos y desafíos a lo largo del planeta, algunos de ellos lejos de la competición, dado el dominio que tenía de ésta. Todo empezó con el trazado de largo recorrido GR-20, en Córcega, donde consiguió un récord que años después no ha sido superado. Con la primera temporada, los vídeos ya se convirtieron en virales. Después vinieron el Tahoe Rim Trail, la Transpirenaica, el Klimanjaro, el Monte Olympus. Poco a poco, en los vídeos se fue viendo el lado más humano de Kilian, apareciendo sus principales amigos, con los que comparte carreras, entrenamiento y muchas horas de ocio: Marco de Gasperi, Anton Krupicka, Pablo Vigil o Scott Jurek. En el último vídeo anunció su adiós, que no era tal sino un hasta luego para abordar nuevos proyectos.

En qué proyecto anda inmerso ahora

Summits of my life, una obra que le llevará a subir los picos más altos de cada continente terminando en el año 2015 en el Everest. Por el camino habrá pasado por el Mont Blanc, el McKinley o el Aconcagua, entre otros. Tras haber afrontado los retos del Cerví y el Mont Blanc, la tercera semana de septiembre Kilian se dirigió junto a su cámara habitual, Seb Montaz, y el resto del equipo encargado de su seguridad, hacia el monte Eibrus (5,642 metros), la montaña más alta de Europa, situada en Rusia. Se montaron todos es una furgoneta y pusieron rumbo a su destino. La película les ha llevado en una travesía épica, que por supuesto también ha sido filmada, a través de toda Europa, visitando lugares inhóspitos. Tras llegar allí y correr una competición local para aclimatarse a las condiciones atmosféricas, inició el ascenso el pasado sábado 21 junto con el ruso Vitaly Shkel. Estaban en tiempo de récord a tan solo 300 metros de la cima, pero las condiciones meteorológicas les impidieron continuar su camino. Esperaremos a la película para poder verlo.

Esperamos haberos ayudado a conocer más a este personaje, Kilian Jornet, un hombre sin duda con una vida colosal, que el mensaje que trasmite en sus proyectos siempre es el mismo: “Sé tú mismo, persigue tus retos, nunca te aburras, haz todo lo posible para disfrutar de lo que más te gusta, sea lo que sea”. Es un mensaje egoísta, sí, pero así son los aventureros, sólo se casan con el deporte y la montaña. Nada más.

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