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Por Luis Alberto Martínez  y Daniel Riobóo Buezo 

El calendario ciclista avanza y nos adentramos en las vueltas por etapas más importantes. Llegamos al primer plato fuerte del año, ni más ni menos que el Giro de Italia, que comienza el viernes 5 de mayo en Algheró, en la isla de Cerdeña. Desde allí partirán 22 equipos con 197 ciclistas en su edición centenaria si bien habrá algunas ausencias notables. La primera de ellas, la irremediable de Michele Scarponi, vencedor en 2011 y recientemente fallecido en un lamentable atropello. Tampoco estarán el vencedor de 2015 y 2008, Alberto Contador, que este año se centrará en el Tour, al igual que el tres veces vencedor en Francia Chris Froome. Otros ausentes serán el colombiano Esteban Chaves, sorprendente segundo en 2016 y que este año preparará a conciencia el Tour, al igual que Alejandro Valverde que descansará para preparar Tour y Vuelta tras un maravilloso comienzo de temporada. Otra ausencia destacada, la del corso Fabio Aru, debido a una inoportuna lesión, que le impedirá cumplir el sueño de correr en casa durante las primeras etapas.

Vincenzo Nibali venció a lo grande en el Giro 2016 por delante de Esteban Chaves y Valverde.

Los favoritos del Giro 2017

Quienes sí serán de la partida son el vencedor de 2014, el colombiano Nairo Quintana y, por supuesto, Vincenzo Nibali que vuelve como gran favorito para intentar ganar su tercera Corsa Rosa tras las conseguidas en 2013 y 2016 en un Giro que se presenta como un mano a mano entre los dos. Completan la lista de favoritos el francés Thibaut Pinot si bien Francia no ha tenido un ganador en Italia desde la victoria del malogrado Laurent Fignon en 1989, el vitoriano Mikel Landa, tercero en 2015y los holandeses DumoulinSteven Kruijswijk que intentará sacarse la espinita de su desafortunada caída en el descenso del nevado Colle dell’Agnello en 2016 que le privó de la victoria final e incluso del podio en Milán. Otros ciclistas que pueden brillar en Italia y aspirar al podio son el galés Geraint Thomas, el también holandés Bauke Mollema o el ruso Ilnur Zakarin. Entre las promesas que pueden confirmarse destaca el vizcaíno Omar Fraile, uno de los ciclistas españoles que más pueden dar que hablar en los puertos italianos y a quién recientemente entrevistamos.

El Giro 2017 se presenta como un mano a mano entre Vincenzo Nibali y Nairo Quintana.

El recorrido del Giro 2017

Como siempre en Italia la carrera presenta un recorrido espectacular y de lo más original. La salida será en Algheró y, tras las tres primeras etapas llanas en Cerdeña, habrá jornada de traslado y, una vez en Sicilia, la cuarta etapa nos deleitará con la primera llegada en alto nada menos que en el Etna, con un final que puede marcar las primeras diferencias entre los favoritos en las duras rampas del volcán. Tras otra jornada siciliana con final en Messina, una vez en la península y tras varias etapas de transición idóneas para los esprinters y las escapadas, la novena ofrecerá la segunda llegada en alto, en este caso a uno de los grandes puertos del ciclismo europeo, el Blockhaus, con una longitud de más de 25 kilómetros y que supondrá un gran desgaste por lo que al día siguiente se producirá la segunda jornada de descanso. Tras ella, la primera contrarreloj con 39 kilómetros entre Foligno y Montefalco a la que seguirá una jornada de media montaña en la Toscana y tres etapas llanas.

Panini ha editado un álbum de cromos como homenaje al Giro Centenario.

La semana decisiva del Giro centenario hará las delicias de los amantes de la montaña. Comenzará con una etapa, la decimocuarta, con final en el exigente Santuario di Oropa, también conocido como montaña Pantani. Al día siguiente, una jornada rompepiernas con dos puertos de por medio y llegada en Bérgamo irá seguida de la tercera jornada de descanso y será el aperitivo de la gran traca final. Esta se iniciará en la decimosexta jornada con un auténtico tappone de 227 kilómetros con salida en Rovetta y llegada en Bormio. En esta etapa brutal se ascenderán nada menos que el durísimo Mortirolo, el interminable Stelvio (Cima Coppi 2017) y el paso de Umbrail en la que será la etapa reina del Giro centenario. Sin tiempo de descanso, al día siguiente, tras subir Aprica y el Passo del Tonale, la etapa terminará en Val di Fassa. Desde allí, una jornada corta pero explosiva ya que en sólo 137 kilómetros se ascenderán Pordoi, Valparola y Gardena para terminar en Ortisei. Al día siguiente, más montaña con dos puertos antes del final en el exigente Piancavallo. La penúltima jornada traerá el fin de fiesta en la montaña con la ascensión al temible Monte Grappa y el exigente Foza antes de la meta en la cima de Asiago. La última etapa, si aún no está decidida, definirá el podio final de la carrera con una crono de 28 kilómetros entre el circuito automovilístico de Monza y Milán.

Una carrera especial plagada de épica

El Giro de Italia se caracteriza por ser una carrera con alto número de sorpresas y trampas en sus recorridos: llegadas con carreteras estrechas y en lugares altamente atractivos para el espectador pero en ocasiones peligrosos para los ciclistas, puertos durísimos con gran kilometraje y porcentajes medios desafiantes a la gravedad, alternancia entre días calurosos y jornadas con precipitaciones de nieve. A todo esto hay que sumar el aparente desorden que caracteriza a esta carrera, una organización que tiende a dejarlo todo a la improvisación y a dar pocos detalles en sus libros de ruta, a transitar por carreteras escasamente señaladas y con grandes obstáculos. Y un detalle muy importante: una afición totalmente enamorada de su carrera. Todo el país se vuelca en la Corsa Rosa, con las carreteras invadidas por fieros tiffosi que se dejan la piel en cada uno de los rincones de Italia. Puro espectáculo.

Todas estas características han influido en la grandeza de esta prueba, plagada de épica y de momentos de auténtica leyenda. Ciclistas como Alfredo Binda, Fausto Coppi o Gino Bartali, protagonizaron los momentos más legendarios de esta prueba. Años después, Eddy Merckx igualaría los cinco triunfos en esta prueba, conseguidos por los citados Binda y Coppi, con sangre, sudor y lágrimas: un bravo asturiano, José Manuel Fuente “Tarangu”, y un mítico italiano, Felice Gimondi,  le desafiaron en las cumbres dolomíticas y alpinas hasta la extenuación. Tanto es así que sólo un desfallecimiento en la etapa de San Remo, en la edición de 1974, frenó al asturiano de desbancar a un Merckx contra las cuerdas.

Sólo una pájara impidió al Tarangu destronar al invencible Merckx en la edición de 1974
Sólo una pájara impidió al Tarangu destronar al invencible Merckx en la edición de 1974

En tiempos más recientes, los míticos Dolomitas nos han dejado momentos de verdadera leyenda. En la disputadísima edición de 1988, se vivieron las escenas más dantescas de la centenaria Corsa Rosa. En la etapa con final en Bormio, previo paso por el temido Gavia, se desafiaron las leyes de la naturaleza: una fuerte tormenta de nieve dejó a los corredores al borde de la congelación. Hasta tal punto fue así, que muchos de ellos se bajaron de la bicicleta para calentarse con los tubos de escape de sus coches de equipo, o incluso para correr a pie para poder entrar en calor. El ganador de esa edición, el norteamericano Andy Hampsten  lo describe perfectamente:

“Me habían hablado de la hipotermia y sobre lo frío que podría llegar a estar antes de que uno no pudiera pedalear más. Mis brazos estaban bloqueados desde el comienzo del descenso, y yo simplemente intentaba seguir pedaleando para mantener mis piernas en movimiento. En un momento dado, miré hacia abajo, hacia mis piernas y a través de una capa de hielo y de grasa (lanolina), pude ver que eran de color rojo brillante. Después de eso, no miré mis piernas de nuevo… “

Andy Hampsten al borde del abismo en la dantesca etapa dolomítica de 1988
Andy Hampsten al borde del abismo en la dantesca etapa dolomítica de 1988

Viendo el vídeo anterior se puede comprobar que se trata de descorazonadoras imágenes en la llegada de aquella infernal jornada: el líder, Franco Chioccioli, llorando y retorciéndose de dolor, Perico Delgado al borde de la hipotermia y Javier Lukin, compañero del segoviano en el equipo Reynolds, cayendo en la inconsciencia recién llegado a meta. Las azafatas de la organización tuvieron que desgarrarle la ropa con tijeras, pues se había quedado pegada a su cuerpo congelado.

En los último años hemos vivido momentos de verdadera emoción. Una “fuga bidón” de 2010 aupó al talaverano David Arroyo. Hasta la penúltima jornada mantuvo un inesperado pulso con el favorito Ivan Basso, con victoria final para el italiano. Y en el Giro 2012, una espléndida fuga del belga Thomas De Gendt sembró el caos entre el pelotón: los dos primeros clasificados, el catalán Purito Rodríguez y el canadiense Ryder Hesjedal, tuvieron que exprimirse al máximo para reducir la minutada al bravo corredor flamenco. Mientras, en la edición de 2013, Vincenzo Nibali se impuso con una gran autoridad y poco pudieron hacer Rigoberto Urán y Cadel Evans, sus acompañantes finales en el podio al igual que en la de 2014 ganada autoritariamente por Nairo Quintana y la de 2015 con una clara victoria de Alberto Contador. Más le costo a Nibali vencer en la de 2016 ya que sus ataques en las etapas finales forzaron la caída del sorprendente holandés Steven Kruijswijk, finalmente también descabalgado del podio por Esteban Chaves y Alejandro Valverde.

Cómo ver en televisión el Giro 2017

La edición de 2017 lamentablemente no podrá seguirse en España a través de la televisión en abierto. Las ausencias de Contador y Valverde parece que han hecho que la televisión pública decida no ofrecer la Corsa Rosa en esta ocasión por lo que tan sólo EiTB en el País Vasco ofrecerá la ronda italiana mientras que quienes tengan Eurosport también podrán seguirla en el canal europeo de deporte. El resto, tendrán que hacerlo por internet en donde recomendamos la página especializada Stephill que ofrecer numerosos enlaces a televisiones extranjeras para seguirlo en directo. Disfrutar de los finales con emboscadas, de los preciosos paisajes que la RAI nos obsequia, de puertos míticos como el Mortirollo o el Stelvio es algo que el aficionado español debería poder apreciar. Y es que, como dice el propio lema del Giro, se trata de  “la carrera más dura del mundo en el país más bello del mundo”. Parte de razón no les falta.

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