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Por DANIEL RIOBÓO BUEZO

En el deporte profesional las carreras suelen ser cortas y los deportistas tienen que buscarse un futuro tras su profesión y, para ello, nada mejor que aprovechar la fama obtenida. El problema viene cuando insisten en triunfar en alguna faceta artística sin tener la preparación apropiada y, sobre todo, el talento necesario. La música es uno de esos campos en donde algunos han intentado volver a ser exitosos durante o después de sus carreras con resultados más bien decepcionantes. Parece bastante claro que nunca obtendrán un Grammy, salvo que creen una categoría específica para deportistas cantantes.

Comenzamos nuestro repaso por los ochenta, la década que siempre vuelve. Uno de los que lo intentó con mejores intenciones que resultados en aquellos años, en el apogeo de su carrera, fue el legendario velocista Carl Lewis, que llegó a grabar dos discos. Ganador de nueve medallas de oro olímpicas, el “hijo del viento” definitivamente no había nacido para la música, como podemos comprobar en el siguiente vídeo con su versión en un muy mejorable castellano de su tema “Break it up”.

Sin dejar Estados Unidos, el país del “show business”, otro gran deportista, nunca mejor dicho, lo intentó en los noventa con el rap, en una prolífica que no deslumbrante carrera con cinco álbumes de estudio y un recopilatorio entre 1993 y 2001. Hablamos del pivot de la NBA Shaquille O´Neal que, aunque no cante especialmente bien, mueve con bastante estilo su corpachón, no podemos negarlo.

En los años noventa también dio el salto a los escenarios el mítico tenista Yannick Noah, el último campéon francés en Roland Garros (nada menos que en 1983). Noah, padre del exitoso pivot de los Chicago Bulls Joakim Noah, ha publicado hasta ahora siete álbumes y se puede decir que su carrera musical está siendo exitosa ya que lleva veinte años cantando y todavía sigue grabando. Toda una personalidad en “el Hexágono”, sus canciones reflejan su extrovertida personalidad sin dejar de lado su compromiso con diferentes causas sociales, un buenrollismo contagioso. Este es uno de sus temas más recientes.

En España también hemos tenido ejemplos de deportistas que han hecho sus pinitos en la música, generalmente con resultados mediocres. Otros, viendo su carrera truncada por desafortunadas lesiones, se han dedicado a ello de forma profesional,  como Álvaro Benito. Canterano prometedor en el Real Madrid junto a Raúl y a Guti, una grave lesión de rodilla le obligó a abandonar el fútbol y, desde entonces, se volcó en su carrera musical formando el grupo Pignoise que ha tenido cierto éxito, especialmente entre el público adolescente, en la onda de El canto del loco, con un pop de fácil consumo. Además, dentro de poco Benito interpretará su primer papel en el cine mientras promociona su nuevo disco, cuyo sencillo de adelanto es éste.

Además el fútbol ha visto a otro mediático jugador metido a cantante, en este caso más orientado al rock “stoniano”. Se trata de Germán Burgos, el peculiar portero y actual segundo entrenador del Atlético de Madrid. En 1994 formó su primera banda de rock, “Simpatía”, con la que grabó dos discos. En 2002, ya en Madrid, el grupo sufrió modificaciones en su formación y en su nombre para pasar a llamarse “The Garb” (por las iniciales de Germán Adrián Ramón Burgos) y ha lanzado dos discos más, aunque el último data de 2005 por lo que parece que “El Mono” Burgos está ahora más centrado en una futura carrera en los banquillos que en su posible éxito en los escenarios.

Por último vamos a terminar con la esquiadora eslovena Tina Maze, medallista olímpica y mundial en el eslalon gigante y que, no contenta con ser una celebridad en su país por sus hazañas en las pistas blancas, también ha decidido hace poco grabar su primera canción. Y hasta ahora no le está yendo nada mal ya que, ayudada por la viralidad de Youtube, suma más de un millón de visitas a su “My way is my decision”, su tema con tintes autobiográficos. ¿El adelanto de una nueva carrera musical de una deportista? El tiempo lo dirá.

 

Este es nuestro primer repaso a los deportistas cantantes, en algunos casos exitosos y, en la mayoría, no tanto. En posteriores entregas nos ocuparemos de más casos de colaboraciones ocasionales especialmente desafortunadas. Y es que, ya se sabe, “zapatero, a tus zapatos”.

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